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OTAN

La Alianza Atlántica ¬despide¬ a su secretario general

Por Eva PozuecoTiempo de lectura1 min
Internacional17-12-2003

Media mañana del jueves. Del sobrio edificio de la ONU sale discretamente su secretario general, consciente de que nunca más traspasará esos muros ostentando tan importante cargo. El próximo 5 de enero le sustituirá el holandés Jaap de Hoop Scheffer con una agenda de desafíos nada fácil.

George Robertson pone fin a meses de duras acusaciones, a miles de dedos que le señalaban por no evitar la guerra en Iraq. Pero no hay que olvidar que este mandatario británico llevaba cuatro años en su cargo, durante los cuales consiguió modernizar la organización y mejorar la seguridad global tras los atentados del 11-S. Además creó la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF) -lista para combatir en cualquier lugar del planeta las nuevas amenazas: el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masivas-, acometió una profunda racionalización de la estructura de mandos de la Alianza, y logró resucitar a una OTAN que muchos daban por muerta tras la crisis de Irak uniendo a los aliados para tomar las riendas la fuerza internacional de paz en Afganistán. Dos de los grandes borrones en su gestión son la no captura los ex líderes serbobosnios Radovan Karadzic y Ratko Mladic para que sean juzgados por sus presuntos crímenes de guerra en los Balcanes. La crisis en la que esta sumida, desde hace ya varios meses, la Organización de las Naciones Unidas, ha desembocado en que Robertson se marchara, por la puerta grande a pesar de todo. Alemania, Francia y Bélgica se negaron a apoyar logísticamente a EE.UU. en caso de invadir Iraq. Las disputas internas y las grandes e insalvables diferencias entre los miembros de la Alianza han abierto una profunda herida que tardará, según palabras del propio Robertson, años en cicatrizar. La ONU tiene ahora un importante papel en la reconstrucción de Iraq tras la guerra, después de que desde el Pentágono se delegara en la Alianza parte de la responsabilidad.