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TOUR DE FRANCIA

La lucha antidopaje suaviza sus formas

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes07-07-2001

Los registros policiales del Giro de Italia han avivado aún más, si cabe, la preocupación de las autoridades francesas por el dopaje, que se desató en 1998. Con todo, la organización del Tour ha suavizado las formas de la lucha antidopaje. El Tour ha dado a los análisis de los corredores un rostro más acorde a la grandeza de la Grande Boucle.

Ya no se ven imágenes de registros policiales, aunque los controles han sido muy exhaustivos en los días previos al comienzo de la carrera. En Francia, el consumo y posesión de sustancias dopantes, al igual que las drogas, es un delito que está castigado con multas y penas de prisión. El empeño del Ministerio de Deportes por erradicar el dopaje del ciclismo, que provocó los registros policiales efectuados en 1998, llevó a la organización del Tour, obligada a mantener el prestigio de la carrera, a ponerse por delante incluso de la Unión Ciclista Internacional (UCI) en la lucha antidopaje. Con respecto a los primeros pasos de esta estrategia, en los que se trataba a los ciclistas como delincuentes (recuérdense el escándalo del Tour de 1998 y del Giro de este mismo año), los organismos ciclistas han pasado a tratar con mejores formas a los corredores y los equipos que conforman el pelotón, aunque manteniendo el rigor de los controles. El peso de la lucha contra el doping, con todo, ha pasado este año de la persecución de los ciclistas a su sensibilización sobre los riesgos del dopaje, con una campaña promovida por el director del Tour, Jean-Marie Leblanc, en varios medios de comunicación bajo el título “Con el dopaje perdemos todos”. Aun así, los 189 corredores que participan en el Tour han pasado un riguroso examen médico antes de subirse siquiera a la bicicleta. Ningún ciclista superó la tasa máxima de hematocrito (el nivel de glóbulos rojos en la sangre, establecido por la UCI en el 50 por ciento), aunque los análisis se mantendrán durante la carrera, en busca de sustancias como ferritina, hemoglobina, reticulocitos, cortisol o testosterona. A los análisis que se efectúen a los vencedores de etapa se sumarán controles por sorpresa entre el resto de corredores, para vigilar y dificultar en lo posible la acción de los tramposos.