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Bruselas sitúa a España a las puertas de una ‘burbuja inmobiliaria’

Por Ana Romero VicenteTiempo de lectura2 min
Economía29-10-2003

En España hay riesgo de que se produzca una burbuja inmobiliaria. Ésta es la consideración que ha hecho la Comisión Europea (CE), que no descarta que otros países de la eurozona como Irlanda o Grecia puedan sufrir el mismo problema en los próximos meses.

Con este anuncio, la Comisión Europea no ha hecho sino levantar de nuevo el tan polémico tema que se ha venido debatiendo en los últimos meses: el de la existencia de una burbuja inmobiliaria en el país. Ya lo hizo también hace una semana la revista The Economist, que afirmaba en uno de sus reportajes que los precios de la vivienda en España estaban demasiado inflados. Con o sin burbuja, lo que es cierto es que, en lo que va de año, la vivienda española se ha encarecido en más de un siete por ciento. De hecho, en el 2002, España fue el país líder de la UE en esto: los precios de la vivienda llegaron a crecer hasta un 17,4 por ciento. Las reacciones políticas no han tardado en reaparecer. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, de nuevo ha acusado al Gobierno de instalarse en la complacencia y no querer afrontar esta situación que tanto perjudica a la sociedad y de la que se derivarán importantes consecuencias. El Ejecutivo, que sí ha reconocido que el suelo y, por ende, la vivienda, está caro, persiste en argumentar que los españoles pueden afrontar estos precios porque tienen más dinero que antes. Si bien es cierto que hay mayor circulación monetaria y una tasa de empleo más alta que hace unos años, esto no parece ser suficiente para combatir los costes de una casa hoy en día. Sobre todo lo tiene complicado un sector muy específico: los jóvenes. Así lo desvela un estudio elaborado por el Consejo de la Juventud, que constata que en tres meses, de julio a septiembre, el precio de la vivienda libre subió cuatro veces más que el sueldo de un joven. Además, la igualdad de género no parece darse tampoco en esto, ya que para una mujer el coste de acceso a una vivienda es un 10 por ciento más alto que para un hombre. Se evidencia en esto que todavía sigue existiendo discriminación salarial según el sexo. Aun así, se siguen construyendo viviendas y se siguen vendiendo. Los bajos intereses de las hipotecas ayudan a afrontar mejor el mal trago que supone pagar tanto dinero por una casa. Pero son un arma de doble filo. Más del 85 por ciento de las hipotecas que los españoles tienen son a tipo variable. Esto significa que si los tipos suben, también subirán las hipotecas. Cada mes se tendría que pagar más y muchas personas quizás no podrán asumirlo. Si esto ocurriera, si los impagos se multiplicasen, sería entonces cuando el precio de la vivienda comenzaría a caer. A costa de que miles de casas quedaran embargadas.