PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS
"Lula mola"
Por Roberto González García
3 min
Cultura25-10-2003
Los habitantes de Oviedo se volcaron, como todos los años, en dar una bienvenida memorable a todos los ganadores de los Premios Príncipe de este año. El preferido fue, sin duda, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y la menos J.K. Rowling, el más polémico de los galardones de este año, debido a que desde muchos sectores sociales se afirmaba que una escritora de cuentos infantiles no ha hecho lo suficiente por la Concordia como para recibir tan importante galardón asturiano.
La autora afirmó que Oviedo, con "sus gaitas y sus lluvias", le recordaba a Escocia, aunque en la calle los ovetenses no se lo creen, ya que, debido a su contrato de derechos de imagen, la madre de Harry Potter no ha salido a las calles de la ciudad, como es habitual en estos Premios, ni ha concedido ruedas de prensa a los medios de comunicación. Sólo 18 niños asturianos han tenido el privilegio de verla en la Capilla del Hotel de la Reconquista, en una lectura privada de cuentos infantiles. En sus paseos por el centro de Oviedo, Lula hizo gala de su don de gentes, ya que se paró en múltiples ocasiones a hablar con los ciudadanos. Ya dentro del Teatro Campoamor, su Majestad la Reina y los Duques de Palma, observaron la ceremonia desde el palco de honor. En el acto y como viene siendo habitual en los últimos años, se entrelazan palabras, ideas y propósitos, convirtiéndose así Oviedo por unas horas en un referente mundial de la cultura y las tendencias sociales de mayor relevancia. Los galardonados de esta edición fueron Susan Sontang y Fátima Mernisi, Premio de las Letras; Jane Goodall, de Investigación Científica y Técnica; el Tour de Francia, en Deportes; Ryszard Kapuscinski y Gustavo Gutiérrez Merino, Premio de Comunicación y Humanidades; Lula Da Silva, Cooperación Internacional; Joanne Kathleen Rowling, de Concordia; Jürgen Habermas, de Ciencias Sociales; y Miquel Barceló, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, el único obtenido por un español. Los discursos de los galardonados fueron emotivos, la mayoría de ellos afirmó no esperar el Premio. Destacaron las irónicas palabras de Susan Sontag: "Me honra recibir un premio que ha obtenido mucha gente que admiro y poca que no admiro", mientras que Lula afirmaba que el hambre no es un problema económico, sino ético, por lo que la Humanidad debería pararse a reflexionar sobre el rumbo que se ha fijado en los últimos años, afirmando que no podemos dejar morirse de hambre a los congéneres. Durante los días anteriores a la entrega de los Premios, Jane Goodall también alertó sobre la situación mundial, mientras que Habermas, en la misma línea, pero en el ámbito europeo, afirmó que el proyecto de Constitución de la UE no debe ser arruinado por los egoísmos nacionales. Su Alteza Real el Príncipe Felipe centró su propio discurso en la Constitución Española, gracias a la cual "nunca España ha sido tan libre". Fue casi el único discurso en español. También se escucharon el inglés, francés, alemán y portugués, y el excesivo número de discursos hicieron una ceremonia de entrega de ritmo lento, incluso aburrido para los no políglotas que llenaban la sala y no entendían los discursos. Y como todos los años, no podía faltar en el Teatro Campoamor algún error protocolario. Este año lo protagonizó el Premio Príncipe de Asturias del Deporte, el Tour de Francia. Jean-Marie Leblanc, director del Tour, se quedó sentado durante la lectura del acta del jurado y tanto su salida a recoger el galardón como la del resto de sus acompañantes -los ciclistas Francisco Martín Bahamontes, Jan Janssen, Bernard Hinault, Pedro Delgado, Miguel Indurain y Jan Ullrich- fue atropellada y desordenada. El sábado, tras la ceremonia de entrega, el Príncipe Felipe se desplazó a Navelgas, en el Occidente asturiano, para entregar el Premio Príncipe al Pueblo Ejemplar de Asturias, que esta villa se hizo merecedora por su trabajo para recuperar el patrimonio y la cultura popular, simbolizada por la tradición del bateo del oro, que aún continúa viva en la comarca. El Príncipe pasará unas horas con sus habitantes y festejará con ellos el galardón más local de cada año.





