NATACIÓN
Un Mundial de éxitos
Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes27-07-2003
Los Mundiales de natación de Barcelona se saldan como un verdadero éxito de participación, de público y de resultados. Nada menos que 14 plusmarcas mundiales fueron superadas en la piscina de última generación instalada en el Palau Sant Jordi. El equipo español, además, logró sus mejores resultados de la historia, con seis medallas, a pesar de la decepción del waterpolo.
La organización había cuidado hasta el mínimo detalle las instalaciones, y la tecnología empleada en la piscina del Palau Sant Jordi –con corcheras diseñadas para reducir los movimientos de agua, plataformas para que la entrada de los nadadores en el agua fuese lo más eficiente posible, entre otras mejoras– dio su resultado. Con los 12 récords del mundo que se batieron en la piscina utilizada en los Juegos Olímpicos de Sídney (Australia) como referencia, y con el apoyo de más de 200.000 aficionados, el doble de los que acudieron a las pruebas de Fukuoka (Japón), en 2001, los nadadores hicieron el resto. El estadounidense Michael Phelps, tricampeón mundial –pese a no ganar los 100 metros mariposa, en un duelo espectacular con su compañero Ian Crocker y no participar en el relevo 4x100 estilos– fue el más brillante de los dos millares de competidores que pasaron por Barcelona: Phelps, de 18 años, logró cinco plusmarcas mundiales, dos de ellas en los 200 y 400 metros estilos, que dominó con total autoridad. Pero no fue el único: el japonés Kosuke Kitajima logró un doblete en la braza, en 100 metros –donde fue el primer nadador en bajar del minuto– y 200, con otros tantos récords. También se sumaron a la fiesta el alemán Thomas Rupprath y el australiano Matthew Welsh. En la competición femenina, tan sólo la estadounidense Amanda Beard igualó el récord de los 200 metros braza; sin embargo, buena parte de las 31 plusmarcas de los campeonatos que se lograron, lo fueron por las nadadoras. Por países, Estados Unidos recuperó la hegemonía, con 31 medallas –12 campeones mundiales, 13 subcampeones y seis terceros–, por las 26 de Australia, que cosechó ocho oros, 12 platas y seis bronces, y las 21 de Rusia, con diez oros, cinco platas y seis bronces. También los nadadores españoles se esforzaron, y además de lograr sus mejores resultados de la historia, con un oro, dos platas y tres bronces, a pesar de que el equipo de waterpolo no logró medalla, lograron ocho nuevas plusmarcas nacionales: la más destacada, al margen de la medallista Nina Zhivanevskaya, fue la joven Erika Villaécija; sin embargo, su desempeño no fue suficiente para alcanzar las finales y ponerse a la altura de las mejores del mundo. La natación española depende de las individualidades: tan sólo tres nadadores –Gemma Mengual, David Meca y Nina Zhivanevskaya– consiguieron triunfos en la competición individual; además, Mengual participó en el equipo de natación sincronizada que logró las otras dos medallas. El seleccionador español, Carlos Subirana, reconoció que la estrategia de establecer unas marcas mínimas más accesibles, para que más nadadores participaran en los Mundiales, fue un error, y que para próximas competiciones internacionales, con los Juegos Olímpicos de Atenas a un año vista, se exigirán tiempos más bajos, con vistas a conseguir una mayor seguridad en que los nadadores que acudan alcancen, cuando menos, las finales de sus respectivas pruebas.





