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ARTE

Un camarero pierde trece grabados de Dalí

Por Eliane Hernández MontejoTiempo de lectura2 min
Cultura23-07-2003

Un camarero de Barcelona cometió el terrible despiste de olvidar en el asiento de un taxi un libro que contenía trece grabados de Salvador Dalí. Al darse cuenta de lo sucedido ofreció una recompensa de 1.000 euros en un intento por recuperarlos, con tan buena fortuna que ya han sido devueltos por el conductor del taxi donde los olvido.

La odisea vivida por los grabados de Dalí parece sacada del guión de una película cómica de las de hace unos años. Sebastià Verdaguer, un joven camarero, recogió el miércoles día 16 en una galería de la calle Consejo de Ciento un libro de bibliófilo con trece grabados de Salvador Dalí con la intención de llevársela a un tío suyo que regenta un espacio de arte en Cadaqués (Girona), para lo cual cogió un taxi. "Mi tío quería darlo en exposición para el Año Dalí, por lo que tenía que valorarlo y hacerle un seguro", explicó el joven. Pero, al bajar del taxi una vez en su destino, Verdaguer se dejó olvidado el libro en el asiento del vehículo. Después, cuando quiso recuperarlo se dio cuenta de que no sabía ni el número de matricula del taxi ni el de licencia del conductor. Así fue como los trece grabados que ilustran una edición de lujo del libro Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol, hecha en papel Japón nacaré, acabaron en paradero desconocido. Acto seguido el joven denunció la pérdida ante la Policía y puso anuncios en la radio y los periódicos ofreciendo una recompensa de 1.000 euros e informando de lo difícil que resultaría vender la obra en el mercado negro. Algo lógico, si se tiene en cuenta que en su despiste había extraviado un libro datado en 1969 y del que sólo se conservan cuatro en todo el mundo. Una obra casi única valorada en 118.000 euros, ya que incluye doce grabados de Salvador Dalí realizados en madera y un aguafuerte. Por suerte, como sucede también en las películas, todo acabó con un final feliz. La obra ha vuelto a manos de su propietario al ser entregada por el taxista en cuyo vehículo la dejó olvidada el camarero, que, seguramente, tendrá más cuidado la próxima vez.