VOLEIBOL
Brasil, campeón de la Liga Mundial
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes13-07-2003
Serbia y Montenegro, la antigua Yugoslavia, no pudo ampliar su lista de títulos mundiales y olímpicos con la Liga Mundial. Se lo impidió Brasil, campeón en 2001 y finalista hace un año, precisamente a costa de los balcánicos. Italia, el más laureado de los equipos de la Liga Mundial, derrotó a la República Checa en la final de consolación y cazó el bronce.
Será difícil ver finales más disputadas que la que disputaron Brasil y Serbia y Montenegro en el palacio de Vistalegre: un espectáculo de máxima concentración, con una quinta manga antológica. Hasta que no se disputaron 60 puntos, ningún equipo pudo sumar tres puntos seguidos. La fortuna cayó del lado de los brasileños, que ganaron por tres sets a dos: 25-16, 21-25, 19-25, 25-23 y 31-29. El juego de Brasil, muy repartido, hizo trabajar duro a la defensa serbia, pero en defensa no lograron frenar fácilmente la potencia del rematador Ivan Miljkovic, que ganó 28 puntos –el doble que el mejor anotador canarinho–. La República Checa ejerció de revelación –debutaba en la Liga Mundial–, pero no pudo impedir la victoria de Italia por tres sets a uno. Sin nada que perder, Martin Lebl y Jakub Novotny, los mejores de su equipo, aprovecharon que su rival aún no se había asentado aparecieron para ganar la primera manga por 22-25. Matej Cernic y Samuele Papi, dos hombres pequeños, mantuvieron en el partido a su equipo, aunque hasta que no funcionó el bloqueo, los transalpinos no –ocho veces ganadores de la Liga Mundial–pudieron dominar. El resultado (25-22, 25-22 y 25-19), dejó satisfechos a todos: los checos demostraron su potencial, y los italianos se quedaron con el bronce. Serbia y Montenegro ofreció una lección de voleibol a costa de Italia. Los campeones olímpicos tan sólo necesitaron tres sets (26-24, 25-22, 25-16) para alcanzar su primera final. En la primera manga se alternaron las ventajas, en tanto que Italia acusaba la adaptación a la tácticas de Gian Paolo Montali. Pero los serbios fueron luego un rodillo, merced a la efectividad de Ivan Miljkovic y al dominio del ritmo de los hermanos Grbic -Nikola y Vladímir-, que llevaron el partido a su terreno. Brasil, en tanto, encontró en su semifinal una ocasión para gustarse a costa de una República Checa que acusó la novatada y se llevó un severo correctivo de tres sets: 25-12, 25-20 y 25-18. La efectividad del bloqueo y los errores del conjunto checo marcaron la diferencia, que se hizo abismal por y el daño del saque y la movilidad del ataque canarinho, en el que brillaron casi todos sus jugadores: Nalbert Bitencourt, Gavio Giovane, André Heller y Anderson Rodríguez.





