El Círculo de Empresarios pide al Gobierno que liberalice el mercado del trabajo
Por Javier de la Fuente
1 min
Economía13-07-2003
Aunque sea impopular, el Ejecutivo debe llevar la iniciativa en la reforma del mercado laboral y no delegar en los agentes sociales. De esta premisa parte el Círculo de Empresarios. La asociación ha pedido al Gobierno que sea de él de donde salga una reforma del mercado del trabajo y que no traslade la decisión a sindicatos y empresarios. "Forma parte del sueldo", dice la asociación de empresarios.
Y el Ejecutivo dice que no habrá reforma sin el acuerdo de los agentes sociales. Así lo ha hecho saber el secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, quién señaló que todas las propuestas son respetables aunque "es muy importante" que las reformas del mercado del trabajo sean por consenso, ya que de esta manera se evitan situaciones conflictivas y crispación social. Manuel Azpilicueta, presidente del Círculo de Empresarios, ha hecho hincapié en las medidas liberalizadoras que su asociación viene proponiendo desde hace años, a saber: más flexibilidad, recorte de protección en prestaciones, privatización de servicios públicos, menos modalidades de contratación, despido más barato, cambio en las políticas activas de trabajo desviando parte de los recursos del Instituto Nacional de Empleo para los servicios privados de colocación o la movilidad hasta llegar a la descentralización de la negociación colectiva. Azpilicueta considera que, en esencia, son las medidas que al Gobierno le falta por acometer. Desde los sindicatos se ha calificado al Círculo de Empresarios de ser "poco representativos". Cándido Méndez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), considera que esta asociación empresarial es tan sólo un "círculo de opinión" puesto que ellos no representan a la patronal empresarial española. Méndez además les calificó de "autoritarios" y al mismo tiempo les acusó de "pretender inducir una corriente de opinión muy negativa". A la vista está la falta de consenso entre representantes empresariales y sindicatos en relación a una reforma laboral. El Ejecutivo tendrá que ser el que trate de que entre ambos haya consenso puesto que, si no lo hubiere, cualquier reforma caería en saco roto.





