PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Bamiyán intentará recuperar a sus Budas
Por Roberto González García
1 min
Cultura03-06-2003
La decisión de la UNESCO de declarar Patrimonio de la Humanidad al valle de Bamiyán es buscar un símbolo de la esperanza de que "nunca se repitan las manifestaciones de intolerancia extrema" que causaron la destrucción de las colosales estatuas de buda que había en ese valle.
El régimen talibán de Afganistán dinamitó en marzo de 2001 las grandes estatuas, pese a los llamamientos de la comunidad internacional. Aquellas estatuas merecieron en tardío reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad que ahora recibe el valle, pero existe la esperanza y el proyecto para su reconstrucción. Con este nombramiento se busca ese símbolo de esperanza en la reconstrucción. Las dos estatuas representaban a Buda en forma femenina, y convivían con varios conjuntos monásticos y santuarios budistas, así como con edificios fortificados del período islámico, edificaciones todas que permiten que la distinción de Patrimonio de la Humanidad no sea una mera denominación, sino una revalorización de un valor cultural e histórico aún vivo. Los vestigios arqueológicos del valle sirven para trazar una interesante ruta por el arte de esa zona asiática, que entre los siglos I y XIII, se denominaba Bactriana. En ese contexto, se plasmaron unos preceptos estéticos denominados como escuela budista de Gandhara, en la que se enmarcan gran parte de los monumentos de Bamiyan. Pero el estado de abandono, unido a las pasadas acciones militares y explosiones con dinamita, el lugar se encuentra en un estado de conservación "frágil", según la UNESCO. Por ello queda un largo trabajo por delante. Entre los daños actuales y de más exigente actuación, se encuentran los nichos de Budas, en peligro de derrumbamiento, los deterioros de las pinturas murales de las grietas, y la presencia de minas anti-personas, que impiden el acceso a ciertos lugares del valle. Otra de las amenazas contra las que hay que luchar son los saqueos y las excavaciones ilícitas, que amenazan con expoliar las riquezas de la zona.





