CICLISMO
Armstrong se cita con la historia
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes05-07-2003
Lance Armstrong, después de sus triunfos en 1999, 2000, 2001 y 2002, aspira a entrar en la leyenda junto con Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin, los únicos que han logrado ganar en cinco ocasiones el Tour, justo en el centenario de la ronda francesa.
El Tour se gestó en los tiempos heroicos del ciclismo: los corredores debían hacer frente a etapas interminables, sin asistencias. Uno de los primeros héroes del Tour fue el belga Philippe Thys, ganador en 1913, 1914 y 1920 –después del parón de la Gran Guerra– . Después de la II Guerra Mundial, el francés Louison Bobet fue el primero en lograr tres triunfos consecutivos –1953, 1954 y 1955–, una década antes de que el galo Anquetil, el primer pentacampeón –en 1957, 1961, 1962, 1963 y 1964–, protagonizase duelos míticos con su compatriota Raymond Poulidor, el eterno segundón. El comienzo de la siguiente década encumbró a Merckx, que entre 1969 y 1974 –se coló Luis Ocaña en 1973– fue el amo del Tour. El belga fue el prototipo de corredor ambicioso: en cualquier carrera que participase aspiraba a ganar, y así, añadió a su palmarés cinco Giros de Italia y una Vuelta a España. Su sucesor fue el francés Hinault, aunque no dominó la carrera con mano de hierro, como lo hizo el Caníbal –ganó en 1978, 1979, 1981, 1982 y 1985–, sino que alternó victorias con sus compatriotas Bernard Thévenet y Laurent Fignon. El ciclismo avanzaba hacia una mayor igualdad. En este contexto, los triunfos del estadounidense Greg LeMond en 1986, 1989 y 1990 marcaron la pauta para el surgimiento, en la última década, de un nuevo tipo de corredor. Armstrong, al igual que Induráin –ganador entre 1991 y 1995–, se ha convertido en un hombre-Tour: se entrena meticulosamente durante la temporada con la victoria en la Grande Boucle entre ceja y ceja, hasta el punto de que se convierte, prácticamente, en el único objetivo que justifica toda su preparación. Pero además el ciclista texano, al igual que el navarro, goza de una gran fortaleza, que le permite estar entre los primeros tanto en la montaña como en las contrarreloj, y sobre todo, de una inteligencia excepcional para estudiar la carrera y decidir el momento más oportuno para atacar a sus rivales, sin caer en la ambición de acaparar triunfos, sino supeditando el trabajo en función del resultado final, el maillot amarillo en los Campos Elíseos. En este sentido resulta fundamental el trabajo de los gregarios, entre los que se encuentran este año los españoles Roberto Heras, Chechu Rubiera y Manuel Triki Beltrán.





