CICLISMO
Mucha llanura, montaña selecta
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes05-07-2003
Un prólogo, diez etapas llanas, siete de montaña –con tres finales en alto– y tres largas contrarreloj –en total 172 kilómetros–, una de ellas por equipos. Así es el Tour del 2003: más de 3.400 kilómetros que parecen, a priori, más aptos para los rodadores que para los escaladores.
En lo sustancial, la Grande Boucle no difiere demasiado de lo visto en temporadas anteriores: la principal novedad es que la carrera parte con un prólogo de 6,5 kilómetros en París –donde también termina–, para celebrar su primer siglo de existencia. No obstante, las etapas llanas, diez en total, suponen prácticamente la mitad de la carrera: seis de ellas se concentran durante la primera semana, como viene siendo costumbre: desde los 170 kilómetros de las más cortas, hasta los 230 de la sexta etapa, que discurrirá entre Nevers y Lyon. Otras tres se concentran en los últimos días del Tour: etapas de descanso para los hombres fuertes de la carrera, etapas largas y llanas, propicias para que los sprinters luzcan a sus patrocinadores logrando victorias. La montaña Los Alpes y los Pirineos no faltan en el recorrido. En la séptima etapa la carrera llega a Morzine, y en la octava al Galibier y el Alpe d’Huez: dos etapas largas, de 230 y 219 kilómetros, llamadas a hacer la primera criba entre los favoritos a la clasificación final. La novena etapa, menos dura, cuenta en su recorrido, no obstante, con el Col d’Izoard, también de categoría especial. Los Pirineos llegan a la vuelta de tres jornadas, en la decimocuarta etapa, poco después de la primera contrarreloj individual. Una etapa de media montaña, con cuatro puertos de primera categoría, entre Saint-Girons y Loudenvielle, de 191 kilómetros, que dará paso a la reina del Tour 2003: 160 kilómetros durísimos en su parte final, con los ascensos a tres viejos colosos conocidos: el Col d’Aspin, el Tourmalet y Luz Ardiden, llamados a ser jueces de la carrera. Las contrarreloj Las contrarreloj tendrán una presencia destacada. Para abrir boca, en la cuarta etapa, se disputa entre Joinville y Saint-Dizier una crono por equipos de 69 kilómetros. Después de los Alpes, los especialistas tendrán la ocasión de recuperar tiempo en la duodécima etapa, de 47 kilómetros, entre Gaillac y Cap’ Découverte. La decimonovena y penúltima etapa, entre Pornic y Nantes, de 49 kilómetros, más que para resolver la clasificación general, está llamada a resolver los últimos puestos que queden en el aire entre los diez primeros y para que los especialistas se lleven, al menos, una victoria parcial.





