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FÚTBOL

Beckham, el cuarto ¬crack¬ de Florentino Pérez

Por Javier HerreroTiempo de lectura2 min
Deportes02-07-2003

La marcha del Spice Boy, el astro inglés del Manchester United, era un secreto a voces desde que Ronaldo llegó al Real Madrid, en agosto de 2002. El presidente del club merengue, Florentino Pérez, ha vuelto a aprovechar su astucia y el reclamo del club más grande del mundo para traer a un jugador que levantará pasiones allá por donde vaya.

Fuerte empezó Florentino Pérez a frente del Real Madrid: su apuesta fue arriesgada, pero le salió bien. Hace tres años, en la campaña electoral del 2000, el ahora presidente prometió que, si ganaba las elecciones, Figo acabaría en el Madrid. Tenía tan clara y segura su apuesta que dijo que de no ser así, pagaría el precio del abono a todos los socios. Florentino Pérez ganó aquellas elecciones y el ya presidente cumplió su palabra: 60 millones de euros era la cláusula que se debía pagar al Barcelona por el portugués. Sin problema: Pérez pagó los miles de millones y Figo vistió de blanco. Era el comienzo y primera etapa del nuevo equipo galáctico. Un año más tarde, Florentino Pérez vino con su segundo pan bajo el brazo: llegó a un acuerdo con el francés Zinedine Zidane, que acabó convirtiéndose en la estrella blanca, ganándose a una afición tan exigente como asombrada, pero alegre por todo lo que su equipo estaba viviendo. Por entonces, ya se podía hablar de un equipo de ensueño: Raúl, Roberto Carlos, Figo, Zidane... nombres y hombres importantes para un gran club, el mejor del siglo XX según la FIFA. Pero no era suficiente, el presidente había prometido fichar un crack cada año: antes de iniciar su tercera campaña de presidencia, Pérez dio una nueva sorpresa y Ronaldo llegó al Madrid. El presidente supo aprovechar el descontento del brasileño en el Ínter de Milán y, tras un verano más que movido y lleno de tensión hasta el último segundo, el astro brasileño acabó vistiendo la camiseta blanca. La tercera apuesta arriesgada del presidente también le salió bien. En 2003 la historia ha sido igual, pero distinta: igual desde el punto de vista de que el fichaje del año ya ha llegado; distinta desde el punto de vista de que se ha hecho antes de lo esperado. Florentino Pérez no quiso esperar y se ha traído a Madrid a David Beckham, un fichaje que supone varias aspectos. Por un lado, unir un gran jugador a la plantilla blanca, para cubrir las carencias en los lanzamientos de falta y relevar en determinados momentos a Figo en la banda derecha; en segundo lugar, ampliar el mercado del club a Asia y América, y en tercer lugar, dejar en segundo plano al nuevo presidente del Barcelona, Joan Laporta, quien había negociado con el Manchester United. El equipo galáctico sigue creciendo y la pregunta no puede ser otra: ¿quién será el próximo?