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LUCHA CONTRA EL CÁNCER

Cómo funciona el ¬oncochip¬

Por Javier BragadoTiempo de lectura1 min
Sociedad20-06-2001

El oncochip no es un instrumento para el diagnóstico clínico, sino para la investigación de tipos de pacientes modelo. Su proceso, según el director del Programa de Patología Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, Miguel Ángel Piris, comienza cuando "el oncochip reúne cerca de 7.000 clones que corresponden a 2.400 genes relevantes en cáncer, 4.100 genes expresados en tejidos de interés y controles positivos o negativos para las diversas etapas de la técnica".

Se basa en la producción de ácido ARN de los genes, unas moléculas que sirven al ADN para transferir la información que determina la estructura de las proteínas. Si están activos, los genes producen muchas copias de ARN, pero si están inactivos no se produce ARN. Una vez seleccionado el gen se extrae todo el ARN del tumor y se marca con un compuesto fluorescente. Todo el ARN -ya marcado- se añade sobre el biochip, en el que se incluyen los más de 6.000 genes humanos seleccionados por su implicación en el cáncer. De esta manera, los genes activos en el tumor, en contacto con los genes humanos del biochip reaccionan y se identifican con un punto fluorescente -los inactivos no brillan-. Al coincidir el ARN del gen del tumor con el del biochip se pueden reconocer fácilmente, ya que además, cada ARN se pega a su gen correspondiente por complementariedad de las bases. Según Miguel Ángel Piris, esto "supone una mejora respecto a los biochips hasta ahora existentes porque los genes aquí incluidos han sido escogidos intencionadamente por su relevancia contra el cáncer". Cada unidad de esta herramienta, que promete avanzar a medio plazo el diagnóstico y tratamiento de los tumores, cuesta aproximadamente 60.000 pesetas -360,61 euros-, un precio que el doctor Mariano Barbacid, director del CNIO, espera que disminuya. Además, según Barbacid, estos biochips de segunda generación tienen todavía limitaciones, pero en menos de cinco años se desplegará una tercera generación con más aplicaciones como la detección de la agresividad del desarrollo del tumor o la respuesta de cada fármaco. De esta manera, su uso clínico se traduciría en el diagnóstico y tratamiento personalizado del paciente.