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COLOMBIA

La guerrilla colombiana asesina a 10 rehenes tras un año de secuestro

Por Vicente García GandíaTiempo de lectura1 min
Internacional11-05-2003

Guillermo Gaviria, Gilberto Echeverri y otros ocho militares llevaban secuestrados desde el 21 de abril del año pasado. Las FARC los había tomado como rehenes cerca de la localidad de San Francisco, en Antioquia, cuando lideraban una marcha pacífica y pacifista de apoyo a pobladores del municipio antioqueño de Caicedo, que habían anunciado su resistencia a la lucha ilegal del grupo guerrillero.

Al conocerse la noticia de su asesinato, se sucedieron varias versiones pero finalmente, tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como fuentes oficiales del Ejecutivo de Uribe reconocieron que la acción terrorista se llevó a cabo durante un intento del Ejército de poner fin al cautiverio de los secuestrados. Según un comunicado oficial del Gobierno, "ni durante el desembarco, ni durante el desplazamiento, las tropas hicieron disparos, tampoco los helicópteros. No hubo combates". La reacción del presidente no se hizo esperar y dedicó unas palabras duras a dos líderes de la banda en un tono acorde con el planteamiento que ha hecho Uribe para luchar contra las FARC: "Puedo decirles a los señores Marulanda y Briceño (Jorge Briceño Suárez, alias Mono Jojoy), que o se arreglan o los acabamos. Conmigo no hay términos medios. Ellos no van a seguir matando colombianos impunemente". En un mensaje a la nación, televisado y transmitido también por radio, Uribe hizo un llamamiento a todos los colombianos "para derrotar al terrorismo", al tiempo que calificaba de "gran masacre" lo ocurrido y denunciaba cómo "el grupo terrorista de las FARC ha cometido otro genocidio". Otras de las voces que se pudieron escuchar tras lo ocurrido fueron las de algunos familiares de las víctimas. En esta ocasión, la crítica más contundente la llevó a cabo Yolanda Pinto, esposa del gobernador Gaviria, que no sólo lamentó y condenó el asesinato de su marido y del resto de los desaparecidos sino que vapuleó al Ejecutivo colombiano al acusarlo de anteponer la utilización de la fuerza a un diálogo que podría haber acabado con un acuerdo para intercambiar a los secuestrados por rebeldes de las FARC que se encontrasen en prisión.