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AYUDA A IRAK

Comienza, con algunos problemas, la ayuda humanitaria

Por Salva Martínez MásTiempo de lectura1 min
Internacional06-04-2003

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, manifestaba el pasado martes su preocupación por la situación de la población iraquí. La ausencia de agua y electricidad es normal en las ciudades cercadas -como Nasiriya, Basora o Nayaf-. En sus declaraciones Annan señaló que “si no hay agua ni electricidad, puede haber grandes problemas en los servicios de saneamiento y desagüe”.

Esta preocupación movilizó a Unicef de tal modo que el miércoles pasado esta organización fletó los primeros camiones con ayudas a la población iraquí. La comunidad del Kurdistán iraquí, al norte del país, está siendo la mejor tratada por las organizaciones de ayuda internacional. No se trata de favoritismo, lo que ocurre es simplemente que las zonas pertenecientes a los peshmergas (milicianos) kurdos contrarios a Sadam Husein son más seguras que las que supuestamente están controladas por la coalición. Los combates al sur de Irak que han enfrentado a tropas británicas y estadounidenses contra iraquíes han dejado alrededor de 1,5 millones de personas sin agua potable. Veinte camiones fletados el pasado martes llegarán con 475 toneladas de harina de trigo a la capital controlada por los kurdos, Erbil. Es más, la agencia de Naciones Unidas enviará en los próximos días alrededor de 6.000 toneladas de harina de trigo para abastecer a los cuatro millones de personas que pueblan el norte de Irak independiente a Sadam Husein. El sediento sur de Irak, el que casi hace frontera con Kuwait, es también objetivo de ayuda de la agencia de Naciones Unidas. Las ciudades de Safwan y el puerto de Um Qasar tendrán como ayuda más notoria el convoy formado por 10 camiones que trasladan 37.000 litros de agua. Sin embargo, todas estas primeras acciones de ayuda son presumiblemente escasas para un país que, aparte de sufrir una guerra que dura ya 16 días, sufre desde el final de la del Golfo en 1991 una situación crítica. La causa es el fortísimo embargo al que hace frente Irak y que ha reducido la renta per capita del país, desde 1989, en una cifra que habla por sí sola: un 1.500 por ciento.