Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

COREA DEL NORTE

El conflicto norcoreano alcanza su máxima tensión

Por Carmen Rosa FernándezTiempo de lectura1 min
Internacional09-03-2003

La tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos ha llegado estos días a su punto más álgido. Meses de conflictos y provocaciones por ambas partes están haciendo mella en el plan de diplomacia utilizado hasta ahora por Estados Unidos para solucionar la crisis y las provocaciones no dejan de sucederse.

Las pretensiones de Pyongyang de hacerse con un potente arsenal militar pasaron por el abandono del Tratado de No Proliferación Nuclear el pasado mes de enero. Desde entonces, la situación ha empeorado considerablemente debido a situaciones como la de la semana pasada en la que un caza norcoreano violó el espacio aéreo de Corea del Sur y militares norcoreanos lanzaron un misil balístico de mediano alcance sobre el Mar de Japón. Todo ello, acompañado por la acusación de Pyongyang a EE.UU. de haber intensificado sus vuelos de espionaje en la zona como parte de sus preparativos de guerra. El acontecimiento de mayor gravedad fue en cualquier caso el protagonizado por cuatro cazas norcoreanos que interceptaron un avión de reconocimiento estadounidense mediante su radar de tiro, lo que normalmente indica intención de disparar. Poco después de este incidente la Administración Bush ordenó el despliegue de 24 bombarderos a la base de Guam, en el Pacífico, con el fin, según el Pentágono, de enviar un mensaje no amenazante a Corea del Norte y persuadirla de cualquier intención de agresión. Sin embargo, Pyongyang no parece convencido de las supuestas buenas intenciones estadounidenses y se continua con su rearme nuclear. El último movimiento del país asiático como parte de su plan de defensa ha consistido en establecer una “zona de exclusión marítima” en el mar de Japón para realizar, según el Pentágono, pruebas de misiles nucleares. Mientras tanto, Corea del Sur no abandona su pretensión de mediar en esta crisis y persuadir a Pyongyang para que acepte el diálogo directo con Estados Unidos, pero en un marco internacional en el que otros países tengan cabida.