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TARJETAS BLACK

4 directivos y consejeros prescindieron de sus tarjetas

Por Claudia ZamoraTiempo de lectura2 min
Economía04-03-2017

Los 65 acusados del caso de las tarjetas black han sido condenados a penas de entre tres meses y seis años de cárcel. Todos ellos han sido imputados por un delito continuado de apropiación indebida. Pero no todos los directivos y consejeros de Caja Madrid hicieron uso de sus tarjetas opacas. Francisco Verdú Pons, Esteban Tejera, Félix Manuel Sánchez Acal e Íñigo María Aldaz Barrera renunciaron al empleo de las mismas.

Francisco Verdú Pons, quien fue nombrado por Rodrigo Rato consejero delegado de Bankia, dimitió al ser imputado por el caso de las tarjetas black. Fue el único de los 33 exconsejeros de Bankia que continuó trabajando para la entidad tras anunciarse su nacionalización con un respaldo de recursos públicos de 23.465 millones de euros y la dimisión de Rato como presidente a favor de José Ignacio Goirigolzarri.

El banquero no llegó a activar su tarjeta B. Antes de incorporarse a  Bankia, Verdú ejerció el puesto de vicepresidente de Banca March y presidente de su comisión delegada. Además, acumula una experiencia profesional de más de 30 años en banca comercial. Firmó las cuentas anuales de Bankia de 2011, estas reflejaban un beneficio de 309 millones de euros pero la auditora Deloitte se opuso a refrendar las ganancias por diferencias de valoración. El nuevo equipo gestor revisó las cuentas y las pérdidas alcanzaban casi los tres millones de euros.

Esteban Tejera, quien tampoco utilizó su tarjeta B, fue presidente de Caja Madrid Seguros Generales entre los años 1997 y 2000, así como de pensiones y de Caja Madrid Vida. Tejera dispuso de una tarjeta black en 2003 y 2004 pero nunca llegó a usarla.

Félix Manuel Sánchez Acal fue consejero de Caja Madrid propuesto por UGT. Sánchez Acal fue el representante de UGT en la comisión de control de Caja Madrid a principios de la década anterior, época en la que falleció. En su cuenta no aparecen ningún tipo de gastos. Sánchez Acal fue expulsado del sindicato por no hacer donaciones de las dietas que cobraba por la caja a la central.

Por su parte, Íñigo María Aldaz Barrera está en la lista de consejeros ejecutivos y directivos de Caja Madrid que tuvieron en su poder una tarjeta B con un límite de 50.000 euros al año entre, al menos, los comprendidos entre 2003 y 2012. Pero en la cuenta de Aldaz no aparecen cargos mediante este instrumento en todo ese período de tiempo.