UNIÓN EUROPEA
Bruselas abre las puertas de la Unión Europea a 10 nuevos socios
Por Vicente García Gandía
2 min
Internacional10-10-2002
La Comisión Europea aprobó la semana pasada la entrada en la UE de 10 países para el año 2004. Para el presidente de la Comisión, Romano Prodi, se trata sin duda de “una ocasión histórica para unir el continente”. “Nuestro destino común es, una vez más, construir una Europa basada en la paz, la democracia, el imperio de la ley, los Derechos Humanos y el respeto a las minorías” añadió Prodi, que también aseguró con la certeza de un visionario que sabe lo que ha sido, es y será Europa que "el coste de la ampliación siempre será menor que el de la no ampliación".
En efecto, Europa será más Europa a pesar de que queda para más adelante en la agenda de los europeos la incorporación de países del Este. La población de la Unión aumentará un 16,5 por ciento (de 369 millones de habitantes a 454) aunque la subida de su producto interior bruto (PIB) sólo será de un 8,3 por ciento. Sin duda, Europa se enfrenta a uno de los momentos de mayor trascendencia política de toda su historia y en Bruselas quieren asegurarse de que todo irá sobre ruedas y de que la locomotora que empieza a caminar con pasos firmes no se parará en ningún momento. En este sentido y por primera vez, a los nuevos socios se les aplicarán durante dos años unas cláusulas de salvaguardia, según las cuales pueden quedar en suspenso capítulos clave de la política comunitaria si incurren en anomalías graves en los terrenos del mercado único o de justicia e interior. En palabras del comisario de la Ampliación, Günter Verheugen, unas "cláusulas de seguridad" insólitas con las que Bruselas intenta convencer a los Gobiernos europeos de que no hay motivos para temer el impacto en la Unión de unos países a los que algunos consideran todavía poco preparados. Los más desconfiados pretenden que algunos capítulos puedan quedar en suspenso hasta cinco años después de la entrada de nuevos Estados; otros están más tranquilos y se conforman con dos. Uno de los mayores problemas que se plantean es que buena parte de las ayudas europeas, es decir, de los fondos regionales y agrícolas, acabarán en manos de los nuevos socios en perjuicio para los actuales miembros de esta Unión de uniones. Por ello, muchos temen que todo pueda quedar temporalmente en ascuas si el próximo día 19, cuando los irlandeses voten por segunda vez en referéndum si ratifican o no el Tratado de Niza, necesario para que cuaje la ampliación. Si el voto es negativo de nuevo (por el momento, los sondeos arrojan grandes dudas), la Europa de los 25 sufrirá al menos un año de retraso.





