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Elecciones EEUU

Trump no podrá cumplir sus promesas más controvertidas

Fotografía Donald Trump, en uno de sus mítines de campaña en Iowa (©foto: web oficial del candidato)

Donald Trump, en uno de sus mítines de campaña en Iowa (©foto: web oficial del candidato)

Por LaSemana.esTiempo de lectura5 min
Internacional09-11-2016

Las promesas electorales están para incumplirlas. Esta máxima de la política puede ser más real que nunca en el caso de Donald Trump. El candidato del Partido Republicano ha ganado las elecciones presidenciales a la Casa Blanca con un discurso populista y con medidas controvertidas. Es lo que muchos estadounidenses querían escuchar en la campaña pero serán difíciles de transformar en realidad.

La promesa más polémica de Trump es la construcción de una "pared impenetrable" en la frontera de Estados Unidos y México. El presidente electo quiere evitar así que miles de inmigrantes sigan entrando cada año en su país. Pretende levantar un muro gigante entre los dos países que frene la llegada de irregular de personas. La idea, al estilo de la que Ariel Sharon aplicó en Israel para proteger Jerusalén de los palestinos, ha suscitado todo tipo de críticas. Junto a varios comentarios despectivos sobre los inmigrantes, Trump se ha ganado así fama de racista y xenófobo.

Construir una pared entre Estados Unidos e Israel costaría millones de dólares y requeriría muchos años, quizás más de los que Trump puede estar al frente de la Casa Blanca. Por ejemplo, en Cisjornadia tardaron seis años en colocar muros de hormigón y verja metálica a lo largo de 400 kilómetros. En el caso de México, hay que cubrir casi ocho veces esa extensión (3.185 kilómetros), lo que dificulta enormemente la tarea.

Quiere construir un muro de 3.185 kilómetros en la frontera con México
El mensaje principal de Trump es que Estados Unidos "vuelva a ser grande otra vez" y que los ciudadanos recuperen la ilusión por "el sueño americano". Para ello, prometió que los estadounidenses tendrían prioridad a la hora de encontrar trabajo, incluidos los inmigrantes que residen en el país de forma legal. Este mensaje ha contribuido a que muchos mexicanos residentes le voten pese a querer cerrar la puerta de entrada a otros compatriotas mexicanos que pueden suponer una amenaza para su empleo actual.

Pero el candidato republicano también quiere cerrar la puerta de la inmigración a otros países, especialmente los más sensibles del mundo árabe, con fines de seguridad nacional. Es su manera de evitar la entrada de terroristas en suelo norteamericano y de frenar el riesgo de que el Daesh ataque el país como hizo el 11 de septiembre de 2001 con otro republicano como George W. Bush al frente de la Casa Blanca.

Aumentar el gasto militar

En este sentido, Trump apusta por reforzar el Ejército con una inversión multimillonaria que dispararía el gasto público pero reactivaría la poderosa industria militar en Estados Unidos, que tantas veces ha sacado al país de baches económicos. Su propósito pasa por aumentar el número de soldados en el Ejército, encargar unos 1.200 aviones nuevos y conformar 36 batallones de la Marina.

También quiere recuperar un proyecto de protección antimisiles contra la amenaza de países como Irán y Corea del Norte, lo cual recuerda al escudo que George W. Bush quiso poner en marcha durante sus dos mandatos presidenciales. Trump apuesta por una política exterior intervencionista con "operaciones agresivas" como las de sus antecesores, con la única excepción de Barack Obama, que ganó el Premio Nobel de la Paz cuando apenas llevaba un año en la Casa Blanca. El demócrata llegó, entre otras cosas, con la gran promesa de cerrar la base militar de Estados Unidos en Guantánamo (Cuba) y ocho años después se marcha sin haberla cumplido.

Pretende aumentar el Ejército y realizar "operaciones agresivas" contra Daesh
El primer discurso de Trump como presidente electo hace pensar que a él puede pasarle lo mismo con algunas de sus grandes promesas de la campaña. Para empezar, tras meses de insultos a Hillary Clinton e incluso de amenazarla con meterla en prisión cuando llegase a la Casa Blanca, nada más vencer en los comicios aseguró ante todo el país que hay que estar "agradecidos" a la candidata demócrata por haber trabajado "muy duro durante un largo periodo" de años y especialmente "por su servicio a este país" como Secretaria de Estado y anteriormente como primera dama.

Derecho constitucional a portar armas

Una de las grandes batallas de la campaña de Trump ha sido la defensa del derecho a tener y usar armas en uno de los países con mayor índice de crímenes. El Partido Republicano siempre ha sido enormemente partidario de que cada ciudadano pueda comprar una pistola o un rifle para su defensa personal. Obama ha intentado hacer pedagogía contra esta práctica habitual, así que en su programa electoral Trump prometió expresamente que protegería la segunda enmienda de la Constitución que concreta este derecho, con el consiguiente apoyo de un amplio sector de la población.

Este concepto de la defensa propia se plasma también en el compromiso electoral de Trump de ganar la batalla al terrorismo de Daesh con una estrategia "igual" a la que permitió a Estados Unidos vencer en la Guerra Fría con la URSS, a pesar de que ya han transcurrido 27 años desde que en 1989, con la caída del Muro de Berlín, acabó aquel periodo de tensión entre los dos grandes ejes políticos del mundo.

Bajar impuestos, ayudas por hijos y derogar el Plan de Energía Limpia son sus promesas amables
Uno de los empeños más fuertes de Trump es derogar el sistema que Obama aprobó para garantizar que todos los estadounidenses tengan derecho a la atención sanitaria básica, aunque no puedan pagarla. El republicano sostiene que el nuevo método ha disparado el precio de las primas de los seguros y que además genera un efecto llamada para los inmigrantes irregulares.

En materia energética, Trump plantea un regreso al pasado con su idea de explotar las reservas de petróleo, gas natural y carbón limpio que existen en el país. Entiende que son más baratas pese a las consecuencias ambientales y pese a los compromisos que la Administración Obama ha contraído con el resto del mundo para reducir las emisiones de CO2. De hecho, quiere suprimir el Plan de Energía Limpia de su antecesor.

Aumentar el gasto en infraestructuras como medio para intensificar la economía, potenciar el comercio interior, denunciar los lazos en este campo con China y otros países del océano Pacífico, reducir los impuestos a la clase media, aprobar deducciones a las familias con hasta cuatro hijos, dar seis semanas de vacaciones pagadas a las mujeres tras dar a luz y crear 25 millones de empleos en 10 años -más allá de los dos mandatos que podría estar en la Casa Blanca- son otras de las principales promesas de Donald Trump con las que ha conseguido dar la sorpresa y ganar las elecciones de la primera democracia del mundo.