Latinoamérica
Ortega es reelegido en Nicaragua en unas elecciones "dudosas"
Por Silvia Marin Martín
3 min
Internacional07-11-2016
Ortega se ha hecho con una victoria amplia, con el 72,5 % de los votos frente al 15 % de su principal rival. Por decisión de Ortega, los comicios no contaron con observadores de la Organización de Estados Americanos ni de la Unión Europea. El Frente Amplio Democrático, importante coalición opositora, se han negado a aceptar los resultados de lo que tachan como "farsa electoral".
Daniel Ortega ha ganado por tercera vez las elecciones de Nicaragua, esta es la tercera vez consecutiva que se hace con la presidencia, unas elecciones en donde el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) impidió que hubiese presencia de observadores internacionales. Ortega, de 71 años, se presentaba a las elecciones con su mujer, Rosario Murillo, de 65 años, candidata a la presidencia.
El Consejo Supremo Electoral (CSE) oficializó este lunes los datos, con el 99,8 % de las mesas electorales escrutadas. Ortega ha conseguido el 72,5 % de los votos, frente al 15 % de su principal rival, el exguerrillero de la Contra Maximino Rodríguez, de la opositora alianza Partido Liberal Constitucionalista (PLC), detalló el CSE.
Según los datos oficiales del escrutinio, hubo un 42,8 % de ausentismo, y Ortega fue favorecida por 1.803.944 votos, mientras Rodríguez obtuvo el apoyo de 373.230 votantes. En tercer lugar se sitúa el ganadero José del Carmen Alvarado, del Partido Liberal Independiente (PLI), con un 4,5 %, según el informe provisional leído por el titular del CSE, Roberto Rivas. En cuarto lugar se ubica el pastor evangélico Saturnino Cerrato, con el 4,3 %, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). La quinta posición queda para el abogado Erick Cabezas, del Partido Conservador (PC), con un 2,3 % de los votos; y en sexto y último lugar ha sido para Carlos Canales, de la Alianza por la República (Apre), con un 1,4 %. Rivas destacó que esos resultados son irreversibles y ya no ofrecerán una comparecencia para rendir un informe con el 100 % de las mesas escrutadas.
La prohibición de que se presentara el principal partido de la oposición, establecida por decisiones de la Corte Suprema y de la autoridad electoral, ambas controladas por el FSLN, deja dudas sobre el carácter del resultado. En las anteriores elecciones, la UE aviso de que había “un retroceso en la calidad de las elecciones nicaragüenses”, así como” condiciones de competencia desfavorables y de obstrucción para la oposición”. En esta ocasión el Gobierno de Ortega ya no ha permitido que ningún observador extranjero entrara para inspeccionar que las elecciones estuvieran dentro de la legalidad.
Durante la jornada electoral fue fácil ratificar la no participación masiva de asistencia a los centros de votación, en muchos momentos del día los centros han estados vacíos, lo que demostraría que la llamada a no acudir a las urnas como medida de protesta de los grupos opositores, habría llegado a cumplirse. Sin embargo, el Consejo Supremo Electoral (CSE) ya aseguró hace algunas semanas que la participación sería numerosa, por lo que medios no oficiales creen que el número de participación oficial fue alterada. Los obispos nicaragüenses se mostraron críticos por el proceso. En su declaración pública señalaron que no votar también era una opción del ciudadano. «No ir a votar es mi compromiso con Nicaragua. No por abstencionismo, sino por responsabilidad», afirmó Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua.
Los más cercanos al Gobierno y del FSLN congrego a todos sus medios para llevar gente a los centros electorales, incluso pagaron a motoristas. En las redes sociales, voces oficiales solicitaron que se publicaran fotos mostrando las largas colas que había para votar, pero no pudieron evitar que surgieran retratos de todo lo contrario.
El camino autoritario de Ortega está en el diario de discusión de la Organización de Estados Americanos (OEA). El secretario general de la organización, Luis Almagro, ha creado un dossier especialmente crítico, cuya difusión está a la espera de una reunión solicitada por Ortega.





