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BIBLIOTECAS

Un refugio para el paso del tiempo

Por Rita CasdeloTiempo de lectura3 min
Cultura04-11-2016

El pasado 23 de octubre se celebró el día de las bibliotecas que, según la Real Academia Española, son instituciones en las que se adquieren, conservan, estudian y exponen libros y documentos, pero también es un lugar en donde se tiene un gran número de libros ordenados para la lectura. Eso dicen los expertos de la lengua, pero las bibliotecas son también refugios, obras arquitectónicas y espacios en los que descubrir nuevos lugares o historias.

Esta misma semana, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes ha otorgado el Premio María Moliner a la Biblioteca Municipal de Cabanillas del Campo, una localidad de la provincia de Guadalajara que ronda los 10.000 habitantes. El galardón reconoce la labor de este municipio a favor de la lectura con el proyecto La biblioteca, ante tod@s, una idea que, según el jurado, "hace partícipe a toda su población, con una gran vocación de integración social, destacándose la originalidad de sus actividades y el buen uso de las redes sociales para su difusión".

Pero todas las localidades tienen una a la que se recurre cada vez en menas ocasiones. Aún así son muchas las ciudades españolas que guardan y protegen con cariño estos edificios que, en muchas ocasiones han observado más cosas de las que la imaginación pueda ofrecer. Las universidades cuentan con grandes salas que ofrecen, no solo catálogos a los que recurrir en caso de duda, sino grandes mesas para disfrutar del tiempo y de los recuerdos.

Es el caso de la biblioteca de la Universidad de Salamanca, fundada en 1254 cuando el rey Alfonso X encargó renovar los libros para consulta, reúne en la actualidad 2.795 manuscritos del siglo XI al XX, 487 incunables y alrededor de 60.000 obras impresas desde el siglo XVI hasta principios del XIX. Pero no son los únicos tesoros que guarda, ya que sus estanterías, sus techos abovedados y sus lugares de consulta hacen viajar en el tiempo.

Si se viaja un poco más al norte la Sala América eclipsará a quien la visite. Este lugar mágico fue creada en Santiago de Compostela en 1926 por un inmigrante gallego afincado en Buenos Aires, Gumersindo Busto. En él no solo se encuentras libros, sino que también hay monedas y mapas, aunque el gran tesoro es el Libro de las Horas de Fernando I de León, considerada la obra más antigua de la ciudad. Sin cambiar de localidad también se puede visitar la sala de lectura de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad, todo un lugar lleno de encanto.

La Biblioteca Arús, de Barcelona, es considerada una de las más importantes de Europa en el movimiento social y obrero, pero también destaca por una gran colección, tanto de libros como de documentos, que hacen referencia a la masonería, un movimiento que conquistó Europa a finales del siglo XVII y principios del XVIII.

En este repaso no puede evitarse hacer una parada (casi obligatoria) en la Biblioteca Nacional, situada el céntrico Paseo de Recoletos de Madrid. Más que por su belleza, este edificio destaca por su historia. Sus grandes salas construidas en el siglo XIX por Francisco Jareño, esconden las grandes obras de la literatura española y universas. Primeras ediciones e incluso alguna única llenan las estanterías de este espacio que, durante años sirvió como lugar de debate entre los más eruditos. Además acoge colecciones de estampas, grabados, tapices, muebles y otras muchas piezas con gran valor histórico que no pasarán desapercibidas.

Estas quizás sean las más bonitas o con más importancia histórica, pero cada biblioteca tiene algo que contar, por eso, aunque el tiempo pase o el mundo digital conquiste al papel, ellas seguirán abriendo sus puertas a quien desee dejarse llevar por sus libros.