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Crisis en el PSOE

Susana Díaz marca el rumbo: "Primero España, luego el PSOE"

Fotografía Susana Díaz, en una intervención ante los mandos del partido (©foto: PSOE Andalucía)

Susana Díaz, en una intervención ante los mandos del partido (©foto: PSOE Andalucía)

Por LaSemana.esTiempo de lectura3 min
España30-09-2016

"Lo primero es España y después el PSOE". Esta frase de Susana Díaz ha sembrado de más incógnitas el futuro del Partido Socialista ante la gigantesca crisis interna en la que está inmerso. Tras la dimisión de la mitad de la Ejecutiva para forzar la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general, todos los ojos estaban puestos en la presidenta de Andalucía como principal alternativa. Pero una vez más ha generado dudas sobre su futuro.

Susana Díaz reunió este jueves a la cúpula del PSOE de Andalucía para lanzar un mensaje en plena crisis del partido. Todos los ojos estaban puestos en ella, especialmente después de que dos de sus más estrechos colaboradores hayan protagonizado la rebelión contra Pedro Sánchez. Primero fue Antonio Pradas, encargado de entregar el miércoles en Ferraz las dimisiones de 17 críticos de la Ejecutiva. A la mañana siguiente fue Verónica Pérez quien se personó a primera hora en la sede de Ferraz para declararse como única autoridad competente, aunque los servicios de seguridad del partido no la dejaron pasar del hall de entrada.

Muchos esperaban que Susana Díaz despejara definitivamente su propósito y que anunciara que está dispuesta a ser la nueva líder socialista. Sin embargo, no sólo no apuntó en esa línea sino que congeló las prisas de los más críticos al dejar claro que no tiene prisa porque "lo primero es España y después el PSOE". Con estas palabras parecía apostar por la formación de un nuevo gobierno encabezado por Mariano Rajoy, para lo que al menos una quincena de diputados socialistas tendrían que abstenerse en un debate de investidura.

"En este partido no hay bandos, ni el PSOE es ninguna banda", ha dicho también en alusión a la expresión utilizada por Pedro Sánchez. "Hemos sufrido ataques, maniobras; situaciones muy dolorosas", insistió. "Y me han dolido especialmente por tanta gente y por el PSOE andaluz, porque siempre nos hemos dedicado a empujar, a ayudar, a animar para que al PSOE le fuera bien en Andalucía, pero también en el resto de España". "A partir de ahora, todas las soluciones son malas. Hemos llegado a un punto en el que ninguno de los caminos que podemos elegir nos gustan", dijo.

Díaz se posicionó, sin ser del todo explícita, a favor de la creación de una gestora en el PSOE que tome las riendas en sustitución de Pedro Sánchez y que pilote el partido mientras España tiene nuevo Gobierno. Esto supondría que esa dirección temporal y circunstancial asumiría el coste político de facilitar la investidura de Mariano Rajoy para que el próximo líder socialista llegara meses después limpio de toda responsabilidad por haber permitido que el PP repita otra legislatura más al frente de La Moncloa.

Además, criticó las "prisas" de Pedro Sánchez por convocar un congreso en el que sea ratificado como secretario general e insistió en que "necesitamos una reflexión profunda" a la vista de los resultados decrecientes que el PSOE ha conseguido en las elecciones celebradas en España durante el último año, sobre todo tras pasar en las generales de 110 a 90 escaños en diciembre de 2015 y de 90 a 85 en junio de 2016. 

Díaz rechazó además la propuesta de Sánchez de que el futuro del partido lo decidan los militantes a través de unas elecciones primarias, previas al Congreso Federal. "El PSOE no es patrimonio sólo de sus militantes. Lo es de sus militantes y de cientos de miles de hombres y mujeres que nos han dado sus votos". Este es otro de los motivos de enfrentamiento entre Sánchez y Díaz porque el madrileño pretende repetir la fórmula democrática que le aupó a secretario general hace dos años y la andaluza parece apostar por la fórmula clásica de una votación reducida entre los compromisarios del partido.