Francia
El "burkini", perseguido en Francia
Por Alexandra Campoamor
2 min
Sociedad16-08-2016
La polémica en torno al burkini en Francia ha saltado de la esfera local a la gubernamental. La ministra de la Familia, la Infancia, y los Derechos de la Mujer, Laurence Rossignol, consideró este martes que el "burkini" se puede ver como "una versión playera del 'burqa'". "Se trata de encerrar, de disimular el cuerpo de las mujeres para controlarlas mejor", dijo en una entrevista al diario "Le Parisien".
Este último sábado una mujer de 29 años fue multada en la playa de la Croisette con los 38 euros que prevé la normativa; al día siguiente recibió la sanción otra de 32 en la de Zamenhoff, y el lunes por la tarde fue sancionada una tunecina de 57 años. Además, otras seis mujeres que se bañaban "demasiado cubiertas", según medios locales, fueron advertidas, pero optaron por abandonar la playa o cambiarse el traje de baño, tal y como declaró el jefe de la policía municipal, Yves Daros.
Un diario nacional, "Nice Matin", indicó que desde que el Tribunal Administrativo de Niza respaldó a las autoridades locales en su veto contra ese bañador islámico los controles contra esa prenda se han multiplicado. Al decreto de Cannes se suman los de otras localidades como Villeneuve-Loubet, también en la Costa Azul, y Sisco, en Córcega.
Las alcaldías locales alegan motivos de seguridad e higiene, al considerar que una prenda que "manifiesta de forma ostentosa una pertenencia religiosa, cuando Francia y los lugares de culto religioso son actualmente objetivo de ataques terroristas, puede provocar disturbios del orden público".
A pesar de que llevar burkini en Francia no es ilegal, la polémica se desató a principios de mes cuando la ONG Smile 13 reservó un parque acuático cercano a Marsella durante un día de septiembre en el que se pedía a las mujeres el uso de esta prenda. Fue también el consistorio de la ciudad quien amenazó con prohibir el acto, pero el revuelo mediático y social alcanzó tal nivel que el propio parque canceló el acto.
Diversas asociaciones, entre ellas la Liga de los Derechos Humanos (LDH) y el Colectivo contra la Islamofobia en Francia (CCIF), han criticado una decisión que busca "aprovechar el miedo" para sacar rentabilidad política tras el atentado de Niza el pasado 14 de julio que acabó con la vida de 85 personas y el posterior asesinato de un sacerdote en Normandía. CCIF anuncia que acudirá al Consejo de Estado francés ante una decisión que, consideran, discrimina a mujeres que no cometen ningún delito y crea una "peligrosa amalgama para la paz social".
En Francia, sólo el uso del burka está vetado en el espacio público desde 2011, aunque la mayoría de piscinas municipales prohíben la controvertida pieza de baño alegando también cuestiones de higiene.





