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Terrorismo

El Estado Islámico secuestra a 3.000 civiles iraquíes

Por Luis Lautenschlaeger FeijóoTiempo de lectura2 min
Internacional05-08-2016

Según ha informado este viernes el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Estado Islámico capturó el pasado jueves a más de 3.000 iraquíes que huían de la provincia de Kirkuk, en el norte del país y asesinó a una docena de ellos. Según señala el informe, los terroristas utilizaban a los civiles como escudo ante los ataques del ejército iraquí.

El Estado Islámico sigue amenazando al mundo. Según ha informado este viernes el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el grupo yihadista apresó el pasado jueves a más de 3.000 iraquíes que huían de la provincia de Kirkuk, en el norte del país y , posteriormente, terminaron con la vida de 12 de ellos. "Los civiles huían del distrito de Hawija y trataban de llegar a la ciudad de Kirkuk. Hemos sido informados de que doce de los desplazados internos habrían sido ejecutados durante su cautiverio", alertaba la agencia.

Concretamente, el informe llega después de que el mismo jueves el Observatorio para los Derechos Humanos en Irak denunciara a través de un comunicado que más de 1.900 civiles habían sido capturados por un centenar de soldados del Estado Islámico. Asimismo, aseguraban que los terroristas utilizaban a estos civiles como escudo ante los ataques del ejército iraquí.

El miedo y la violencia generada en el país por el grupo terrorista obliga a muchos ciudadanos a huir de la zona. De esta forma, desde enero de 2014, unos 3,39 millones de iraquíes permanecen alejados de sus hogares como desplazados internos. De esta forma, más de 230.000 iraquíes están viviendo como refugiados en otros países de la región.

Es cierto que el Estado Islámico ha perdido el control sobre muchos de sus territorios, pero aún continúa manteniendo el poder en las grandes ciudades de Mosul en Irak y Raqqa en Siria. ACNUR ha comenzado ya a construir dos campamentos para refugiados a las afueras de Mosul, con una capacidad para 6.000 y 15.000 personas respectivamente, una cifras muy escasas si se tiene el cuenta el número de desplazados que se cree que provocará la ofensiva.

El objetivo de Estados Unidos, que lidera una coalición militar contra el Estado Islámico en Siria e Irak, es llevar a cabo una ofensiva contra Mosul y expulsar de la región a los terroristas. Por ello, la ONU solicitó en junio más de 255 millones de euros para preparar la ayuda humanitaria que requerirá dicho ataque y alrededor de 1.615 millones de euros para afrontar la situación una vez se haya expulsado a los yihadistas del territorio.

En cambio, para los desplazados no es tan sencillo regresar a sus hogares una vez se ha acabado con el terrorismo, tal y como se ha podido observar con los casi 3.000 iraquíes que huyeron de la ciudad de Faluya y aún no han regresado a sus hogares, a pesar de que el Estado Islámico fue echado de la zona en junio. “Aunque las autoridades locales han sugerido que el retorno a Faluya podría comenzar en septiembre, el Ministerio de Migración y Desplazamiento ha dicho que puede que pasen tres meses antes de que las condiciones estén adecuadas para un retorno masivo”, sentenciaba el informe de ACNUR.