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Medio ambiente

La capa de ozono comienza a recuperarse

Por Luis Lautenschlaeger FeijóoTiempo de lectura3 min
Sociedad01-07-2016

Casi treinta años después de que el acuerdo internacional conocido como Protocolo de Montreal prohibiera la emisión de gases perjudiciales, la capa de ozono ha comenzado a recuperarse. Según un estudio realizado por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts y publicado este viernes en la revista Science, desde el año 2.000 el agujero antártico se ha reducido en cuatro millones de kilómetros cuadrados.

Buenas noticias para el planeta Tierra. Casi tres décadas después de que el acuerdo internacional conocido como Protocolo de Montreal prohibiera la emisión de gases perjudiciales para la capa de ozono, científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts han determinado que esta ha comenzado a recuperarse. Así, según un estudio publicado este viernes en la revista Science, en los últimos 16 años el agujero antártico ha disminuido más 4 millones de kilómetros cuadrados.

Para los científicos, esta mejoría se ha debido principalmente al Protocolo de Montreal, el cual entró en vigor en 1989 y que prohíbe la utilización de compuestos orgánicos clorados (clorofluorocarbonos), empleados principalmente en procesos de refrigeración y que se encuentran en muchos productos de limpieza y aerosoles, como es el caso de los desodorantes o la laca. “Ahora podemos estar seguros de que las cosas que hemos hecho han puesto al planeta en el camino de la recuperación de la capa de ozono”, celebraba la profesora Susan Solomon, pionera de la investigación.

El agujero de ozono no se descubrió hasta los años cincuenta, y no paso a considerarse como un problema de gravedad hasta los ochenta. Desde entonces, los científicos no han parado de tomar mediciones cada mes de octubre, cuando la primavera austral genera unas condiciones óptimas para que se produzca la destrucción del ozono en las capas superiores de la atmósfera.

En cambio, hay muchos fenómenos naturales que dañan la capa de Ozono, algo que no puede frenar y que se escapa de la mano del hombre. Así, la temperatura en las capas altas de la atmósfera  y, sobre todo, las erupciones volcánicas provocan graves consecuencias en la misma. Esto ha complicado mucho la labor de los científicos y ha dificultado sus mediciones. A pesar de que los volcanes no emiten clorofluorocarbonos, sí envían a la atmosfera una gran cantidad de pequeñas partículas que favorecen a la destrucción del ozono.

Para realizar el estudio, se han analizado principalmente las mediciones de ozono tomadas por globos sonda y satélites, además de las mediciones por satélite del dióxido de azufre emitido por los volcanes. Asimismo, los científicos han tenido que aplicar complejos modelos matemáticos para sacar conclusiones.

Sin embargo,  tal y como han asegurado los investigadores, el esfuerzo ha merecido la pena, puesto que esta noticia podría mejorar considerablemente el nivel de vida de los seres humanos en el futuro. La pérdida de ozono tiene unos efectos directos sobre la salud, puesto que es este elemento el que nos protege de la radiación ultravioleta de la luz solar, la cual puede causar graves problemas al hombre, tales como cáncer de piel, cataratas y daños en el sistema inmune. De esta forma, Naciones Unidas asegura que desde que entró en vigor el Protocolo de Montreal, se han evitado más de dos millones de casos de cáncer de piel.

Cabe destacar que, según el estudio,  a medida que la cantidad de cloro de las altas capas vaya reduciéndose, el agujero de la capa de ozono irá disminuyendo progresivamente, de tal forma que los expertos estiman que podría cerrarse de forma completa en 2050. "De alguna forma, este resultado cierra un círculo de trabajo de 30 años. La ciencia ayudó a mostrar el camino, los países y la industria estuvieron increíblemente dispuestos a acabar con estas moléculas y ahora estamos comprobando con nuestros propios ojos que el planeta se comienza a recuperarse. Es algo maravilloso”, sentenciaba Solomon.