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Latinoamérica

Acto de reivindicación en la apertura del Canal de Panamá

Por Alexandra CampoamorTiempo de lectura2 min
Economía27-06-2016

Panamá finalmente ha inaugurado el pasado domingo su Canal. Un tercer carril además de mejoras al canal anterior permitirá el paso a barcos tres veces más grandes. La construcción no ha estado exenta de polémica: el retraso en la entrega de las obras en 20 meses y los sobrecostes imprevistos han disparado el coste hasta los 5.250 millones de dólares (4.800 millones de euros), lo que ha motivado un conflicto entre el grupo constructor, encabezado por la española Sacyr, y la autoridad del canal (ACP).

A pesar de los problemas con Sacyr, Panamá ha optado por aparcar esas diferencias y vender al mundo un proyecto con el que esperan multiplicar por tres los ingresos que obtienen para las arcas del Estado. "La satisfacción de ver terminada la obra da un sabor tan rico que comienza a tapar todas las vicisitudes", ha señalado Jorge Luis Quijano, el administrador del Canal. Esa tregua no afecta a la imagen de la marca España, según afirma, ni a la multitud de empresas españolas que operan en el país que, tras un primer momento de zozobra cuando en 2014 se paralizaron las obras, ahora son reconocidas en el país por su solvencia técnica.

   "Cuando Estados Unidos abrió el Canal de Panamá en 1914 solamente un puñado de panameños tomaron parte en aquel hito. Más de 100 años después la historia ha cambiado", ha afirmado el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela. "Alrededor del 95% de las 40.000 personas que han contribuido con su talento a que el Canal ampliado sea una realidad son panameños". El presidente tuvo un recuerdo especial para los ocho fallecidos en las obras, un número insignificante respecto a los miles de panameños que perdieron la vida en la construcción del canal original por la fiebre amarilla, la malaria y el trabajo extenuante.

En el documento inaugural de la ACP se apunta a que la apertura de la nueva vía permitirá duplicar la capacidad del actual Canal, por el que transita el 5% del comercio mundial. Su inauguración se ha vivido como un acto patriótico, una reivindicación de su pasado y una reafirmación de su identidad como Estado independiente, lejos de su situación como una mera colonia estadounidense. El nuevo Canal panameño, cuya propiedad recuperó en 2000, ahora también tiene el sello de los ingenieros y los técnicos panameños en las nuevas esclusas tras nueve años de trabajos.

   Ante el ambiente festivo del país, las autoridades de Panamá han preferido pasar página respecto al conflicto que le enfrentaba con el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), encabezado por la empresa española Sacyr, aunque ahora reclama otros 3.500 millones de dólares por costes sobrevenidos.