Italia
Los partidos tradicionales pierden fuerza en Italia
Por Luis Lautenschlaeger Feijóo
3 min
Internacional20-06-2016
El Movimiento 5 Estrellas da la sorpresa en Italia. Virginia Raggi, en Roma, y Chiara Appendino, en Turín, consiguen hacerse con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones municipales y dan un golpe sobre la mesa, presentándose como una clara alternativa de Gobierno frente al Partido Demócrata de Mateo Renzi. Peor aún ha sido la caída de la formación de Silvio Berlusconi, Forza Italia, lo que deja en evidencia el descontento de los italianos con los partidos tradicionales de la nación.
Duro golpe para el primer ministro italiano, Matteo Renzi en la segunda vuelta de las elecciones municipales en Italia. Así, tanto Turín como Roma, dos de las ciudades más importantes del país, contarán con dos alcaldesas pertenecientes al Movimiento 5 Estrellas (M5S), Virginia Raggi en la primera y Chiara Appendino en la segunda.
Estos comicios, celebrados el pasado domingo, tenían como objetivo principal renovar las administraciones de 126 ciudades, 20 de ellas capitales de provincia. De esta forma los resultados registrados en algunas de ellas, tales como Roma, Milán, Turín, Bolonia y Nápoles, han supuesto un duro golpe para el Partido Demócrata y han dejado ver la fuerza conseguida por el cómico Beppe Grillo, que se presenta como una verdadera alternativa política en el país.
Así, tanto en Roma como en Turín se han puesto fin a años de dominio de centroizquierda, apostando por un partido que aboga por luchar “contra la casta”. De esta forma, la candidata en Roma, Virginia Raggi, obtuvo más del 64% de los votos, el doble que el miembro del partido izquierdista Roberto Giachetti. La ciudad eterna llevaba sin regidor desde octubre, tras la dimisión de Ignazio Marino, abandonado a su suerte por el partido de Matteo Renzi tras un pequeño escándalo en relación a una serie de facturas falsas. “Esta noche han ganado los ciudadanos. Quiero agradecer a todos los romanos que me han otorgado este deber importante que realizaré en los próximos cinco años” señalaba la candidata, al mismo tiempo que aseguraba que dará "legalidad y transparencia después de 20 años de mal Gobierno y de Mafia Capital”, una red de infiltración mafiosa que se descubrió en el ayuntamiento
En cuanto a Turín, el golpe fue aún mayor, puesto que es una de las regiones más fuertes para la izquierda. En cambio, Chiara Appendino consiguió el 54,6% de los votos frente al 45,4% de su rival, algo inesperado si se tiene en cuenta que en la primera vuelta quedó 11 puntos por debajo del actual alcalde, Piero Fassino.
En Milán, Giuseppe Sala, candidato del Partido Demócrata consiguió mantener su ventaja sobre Stefano Parisi, patrocinado por Forza Italia y la Liga Norte. En cuanto a Nápoles, el actual alcalde, Luigi De Magistris, ratificó su mandato y se impuso fácilmente a su adversario, Alberto Lettieri, candidato de centroderecha. Por último, cabe destacar la ligera victoria de Virginio Merola, perteneciente al partido del primer ministro, con un 54,69% de los sufragios frente al 45,31% cosechado por Lucia Borgonzoni, de Forza Italia y la Liga Norte.
Con estos resultados se puede observar el descontento de los italianos con los partidos tradicionales, algo que también se refleja en la escasa participación ciudadana, dado que tan solo votó el 54% de los italianos, lo que supone 11 puntos menos que en la primera vuelta. Así, el único perjudicado no ha sido el partido de Matteo Renzi, sino que peor aún ha sido la caída de la centroderecha y la formación de Silvio Berlusconi, Forza Italia.
"La franqueza me hace decir que hay un elemento nacional muy fuerte que emerge del escrutinio y es la derrota del Partido Demócrata en casi todos los municipios donde el M5S se ha presentado", reconocía Renzi. En cambio, a pesar de la derrota, ha llamado a mantener la calma y ha asegurado que estas elecciones tan solo eran para elegir a los alcaldes, y no “un examen a su Gobierno”. Sin embargo, estos resultados pueden ser un claro reflejo de lo que puede ocurrir en el importante referéndum al que se enfrentarán los italianos en octubre, en el que tendrán que decidir sobre la gran reforma constitucional por la que ha peleado el primer ministro desde que adquirió el cargo y que tiene como meta el fin del bicameralismo, con un Senado con representación regional y funciones limitadas. En caso de que los italianos la aprueben, tal y como él mismo aseguró, dimitirá.





