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Elecciones 26-J

El debate a cuatro aumenta las dudas de cara a los comicios

Por Luis Lautenschlaeger FeijóoTiempo de lectura4 min
España14-06-2016

Sin novedades tras el debate a cuatro celebrado el lunes entre los candidatos a la presidencia del Gobierno. Ninguno fue capaz de dar su brazo a torcer y las discrepancias entre ellos fueron más que evidentes, tanto en temas económicos y sociales como en los referentes a la corrupción o el asunto catalán. De esta forma la situación política en España parece no aclararse y todo apunta a que los pactos entre los partidos volverán a complicarse. Así, la posibilidad de unas terceras elecciones queda en el aire.

Todo apunta a que las segundas elecciones tampoco aclararan el mapa político en España. El debate a cuatro celebrado el pasado lunes mostró una gran cantidad de diferencias y desencuentros entre los candidatos que dejan ver las dificultades con las que se encontrarán a la hora de llegar a acuerdos y pactos.

Era la primera vez que los cuatro candidatos a la presidencia se enfrentaban a un debate público, tras la negativa de Mariano Rajoy a participar en el celebrado antes de los comicios del 20 de diciembre. En cambio, la presencia del presidente en funciones no aclaró una situación que se alza insostenible. Así, el líder del Partido Popular se escudó en la economía para defenderse de los ataques de los otros tres mandatarios, al mismo tiempo que los reproches iban y venían entre todos ellos, exceptuando el caso de Sánchez y Rivera.

El punto inicial fue la economía, un sector en el que el candidato popular consiguió resistir las críticas de los demás contertulios. Una vez más Rajoy quiso recordar la situación crítica en la que se encontraba España tras el mandato de Zapatero y como gracias a su gestión salvó al país del rescate.  “Hablar es muy fácil pero dar trigo ya es más complicado”, se defendió, al mismo tiempo que reincidió en su promesa de crear dos millones de empleos y llevar a cabo una futura bajada de impuestos.  “Cuando Rajoy habla de bajar impuestos, o esconde una gran mentira o un gran recorte, o ambas cosas a la vez”, criticó Sánchez. Mientras, Iglesias asemejó las medidas del Gobierno con un examen. “Es como suspender y poner de excusa que la prueba era muy difícil”, sentenció el de Podemos.

En este punto también se pudieron ver las claras discrepancias entre Rivera y  Pablo Iglesias. El líder de Ciudadanos acusó  a este último de ocultar la verdad sobre su política económica, basada en “machacar a impuestos” y copiar el fallido “modelo de Grecia”. En cuanto al de Podemos calificó a este último de “copia” de Rajoy, vinculándole a la derecha española.

En cuanto a la política social, el primero en dar el golpe fue Iglesias, cuestionando los recortes de Rajoy y asegurando que la nación tiene un problema “de ingresos no de gastos”. "Este país todavía mantiene los servicios fundamentales a la cabeza del mundo", respondió el presidente en funciones, al mismo tiempo que negaba nuevos recortes. Después, todos los allí presentes pasaron a hablar sobre el preocupante caso de las cajas de pensiones, un tema en el que Rivera pidió sinceridad al popular para “tratar a los españoles como adultos” y reconocer este grave problema. El socialista solo recriminó una y otra vez, tanto a Rajoy como al de Podemos, su negativa a buscar un cambio para el país y cerrarse en los “extremismos” .  “No me presento a las elecciones para hacerle a usted presidente, entre otras cosas porque sería usted un pésimo presidente para los intereses generales de los españoles”, aseguró el del Partido Popular. "Se equivoca de adversario, después del 26 tendrá que elegir entre el PP o nosotros y si usted tiene más votos volveré a proponerle un Gobierno. Sus votantes y los nuestros querrían vernos juntos", contestó Iglesias buscando la conciliación.

Con la corrupción llegó el momento más caliente del debate.  Como no podía ser de otra manera,  el líder  de Podemos empezó su discurso recordando  todos los casos sufridos durante los últimos años y el gasto que estos suponen para las arcas públicas. Sin embargo, la respuesta no tardó en llegar, esta vez de la mano de Pedro Sánchez, quien le recordó los casos de Monedero y de la “beca a Errejón”, aunque también tuvo palabras para Rajoy, a quien le reprochó no haber dimitido tras el caso Bárcenas.  Este contestó  haciendo referencia al caso de los ERE y a los “dos ex presidentes de Andalucía”. Asimismo, Rivera aprovechó para recordar al presidente su aparición en los papeles del que fuera tesorero del PP e invitó al popular a pensar.  "Le pido una reflexión, la nueva etapa política de España merece un nuevo Gobierno, usted ha hecho cosas y malas y le pido que reflexione", afirmó. Ante tal acusación llegó el momento más tenso de la noche, cuando Rajoy atacó al de Ciudadanos por tener “una mentalidad inquisitorial". La cosa no quedó ahí, y el enfrentamiento también se dio entre los candidatos de las dos nuevas formaciones. Albert Rivera lanzó duras acusaciones contra el que fuera profesor en relación a la presunta financiación de su partido a través de Venezuela. “Esta es una acusación muy grave, y el Tribunal Supremo ha archivado la causa hasta cinco veces”, contestó indignado el líder de Podemos.

Por último, sobre la cuestión de Cataluña, no ha habido sorpresas. Rajoy y Rivera han abogado por respetar la Constitución y la aplicación de la ley, Sánchez ha defendido la reforma constitucional e Iglesias mostró su apoyo al referéndum de autodeterminación.

Por lo tanto, los cuatro candidatos a la Moncloa no fueron capaces de encontrar algún punto en común y las discrepancias entre todos ellos es más que evidente. De continuar así, la situación tras las elecciones puede desembocar en una situación similar a la vivida durante estos últimos meses e impedir la formación de un nuevo Gobierno.