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EE.UU.

La lucha por el sufragio femenino en EE.UU. comenzó en el siglo XIX

Por Selene PisabarroTiempo de lectura2 min
Internacional09-06-2016

Corría el año 1920 cuando se aprobó la Decimonovena Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Por primera vez, las mujeres podían ejercer el derecho a voto: ya no importaba el sexo de la persona para determinar quién podía acudir a las urnas. Todos los Estados ratificaron el texto excepto Carolina del Sur, que no lo aprobó hasta medio siglo después.

Al texto le precedía el hecho de que Jeanette Rankin fue la primera mujer con un sillón en el Congreso en 1917 por el Estado de Montana. Aunque desde el año 1945 la Cámara ha contado con representantes femeninas, actualmente forman el 19% en esta legislatura, es decir, 84 mujeres de los 435 miembros. Sin embargo, esta apertura fue diferente respecto al Senado ya que ocuparon las butacas sólo si sus maridos fallecían durante el mandato.

De esta forma, se convertían en gobernadoras para no dejar el puesto vacío aunque algunas eran fieles defensoras de los derechos de las mujeres y perseguían la igualdad entre ambos sexos. Fue el caso de Rebecca Felton, en 1922, que ocupó el cargo durante apenas un día. La representación de mujeres en el Senado existe desde 1978, aunque ahora apenas hay 20. Aunque generalmente las mujeres han apoyado en su mayoría los partidos demócratas y republicanos, cada vez tienen más fuerza en el primero desde hace 20 años. La representación femenina también ha llegado a la Reserva Federal, donde su presidenta es Janet Yellen.

La lucha de las mujeres en EE.UU. por que les concedieran los mismos derechos que a los hombres comenzó a finales del siglo XIX. Las feministas americanas Susan B. Anthony, Lucy Stone y Elisabeth Cady Stanton se agruparon en la Asociación Nacional Americana por el Sufragio Femenino (National American Woman Suffrage Association) con el objetivo de que la ley permitiera votar a la mujer en todos los Estados y que, además, la Constitución americana cambiase. El primer Estado donde se permitió el sufragio femenino fue en Wyoming en 1869 y en 1919 el presidente demócrata Wilson apoyó esta iniciativa. A principios del siglo XX las mujeres hicieron todo lo posible por conseguir la igualdad, incluso organizaron manifestaciones, piquetes o protestas.

A pesar de que Hillary Clinton ya está haciendo historia porque se la considera como la primera mujer que lucha por la carrera a la Casa Blanca, en realidad su precedente fue Victoria Woodhull. Sí se puede tratar a Clinton como la aspirante pionera de un gran partido como el demócrata en pretender la presidencia. Hace 143 años esta corredora de Bolsa era una activista radical, defendía la prostitución legal y el amor libre, tal y como relata la BBC, con 33 años y representando la candidatura del Partido por la Igualdad de Derechos. Aun así, Woodhull carecía de dos requisitos indispensables para ser aspirante: tener 35 años y obtener votos electorales.

Este mismo partido presentó a Belva Ann Lockwood como aspirante a presidir EE.UU. en las papeletas oficiales unos años más tarde, en 1884 y en 1888. En el siglo XXI, la gobernadora republicana de Alaska, Sarah Palin, también intentó aunar los votos suficientes para emprender su carrera hacia la presidencia, aunque no los consiguió.