GRECIA
El rumor del "Grexit" se aleja tras aceptar los ajustes de los acreedores
Por Selene Pisabarro
2 min
Economía25-05-2016
El objetivo del nuevo acuerdo entre la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) es calmar las voces que piden un “Grexit”, es decir, la salida de Grecia de la zona euro. Apenas hace un año se barajaba esta opción en el caso de que el Gobierno de Tsipras no aceptase las medidas exigidas y éste plantease un referéndum en el que, a pesar de ganar el “no” (a aceptar las exigencias europeas), el presidente debió aceptar para conseguir un nuevo rescate y reflotar la economía.
Precisamente, en apenas unas semanas Reino Unido votará en las urnas mediante un referéndum si desea o no dejar de formar parte de la Unión Europea. Aun así, el Grexit continúa haciendo mella en algunos países como Alemania o Estados Unidos. En el caso del primero, su ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, sopesó la opción el año pasado de que Atenas abandonase la zona euro. Aunque ha relajado sus exigencias esta vez, Berlín pide que el Fondo Monetario Internacional (FMI) continúe formando parte de las negociaciones para que así la Comisión Europea, de la que no se fía en estas reuniones, no ceda ante las presiones de Grecia.
El pacto llega en un momento en el que Alemania se encuentra a las puertas de que se abra el calendario electoral y por eso sus peticiones serán suaves hasta que pasen los comicios generales.Tampoco el FMI se ha mostrado afable a cumplir con las prerrogativas griegas, aunque ha aceptado formar parte hasta el siguiente tramo del rescate pero se desconoce si continuará en más negociaciones. Respecto a la Unión Europea, no quiere sumar un problema más a la lista: debe enfrentarse a la crisis de refugiados, a las exigencias del acuerdo con Turquía o al referéndum que celebrará Reino Unido en junio.
En el hipotético caso de que Grecia saliese del euro, algo que de momento no es previsible, provocaría diferentes consecuencias. Grecia se quedaría sola sin poder afrontar las deudas, además de que la evasión de las grandes fortunas cada vez es más latente por miedo a un “corralito”. Así, desembocaría en una quiebra de las entidades bancarias y los griegos perderían poder adquisitivo -y los ahorros- si volvieran a la moneda anterior, el dracma,
La agencia de calificación de riesgos Fitch ya advirtió en 2011 de que una salida de Grecia del euro provocaría una hiperinflación como está sucediendo en Venezuela. El Eurogrupo añadió en el Tratado de Lisboa de 2007 un artículo en el que se aceptaba la salida voluntaria de un Estado miembro.
Europa además teme que si este paso se fragua tenga un efecto bumerán: que se expanda a otros países que muestren sus intenciones de abandonar el euro. Incluso la economía de la Unión Europea se vería repercutida y contagiada por la inestabilidad financiera, así como que se elevaría el coste de financiación de otros países endeudados. Por eso, por el momento el Banco Central Europeo (BCE), el FMI y la Unión Europea prefieren abonar el tercer rescate a Grecia.





