GRECIA
Tsipras comienza a hacer la política que siempre denostó: austeridad y recortes
Por Jesús Espinosa
2 min
Economía25-05-2016
Si por algo se caracterizó la campaña con la que Syriza ganó las elecciones fue por el discurso contra la Troika y a favor del pueblo. Prometían prosperidad y denostaban los recortes y la austeridad como forma de hacer política. Ahora las tornas han cambiado y el Gobierno de Syriza ha aprobado una serie de medidas impopulares pero necesarias para que Europa desbloquee un nuevo rescate para el país heleno.
Los acreedores estarán contentos con Grecia y con Syriza. Pero los ciudadanos griegos seguramente no. El Gobierno griego encabezado por el líder izquierdista Alexis Tsipras ha aprobado un nuevo paquete de medidas que buscar cumplir con las exigencias de los acreedores internacionales y poder así cobrar un nuevo paquete de ayuda financiera.
En medio de huelgas el Parlamento griego debatió y aprobó un nuevo paquete de medidas. Mientras, desde la calle, los ciudadanos griegos se agrupaban en la Plaza Syntagma de Atenas – unas 11.000 personas – buscando tener voz sobre lo que les parecía una traición de Syriza.
Lo aprobado establece, en primer lugar, un aumento de los impuestos indirectos, en los que está incluido el IVA. Se espera recaudar con esta medida alrededor de 1.800 millones de euros al año. El paquete también libera la venta de créditos a fondos de inversión y tiene implícito un mecanismo de recorte del presupuesto en caso de que el Ejecutivo no cumpla con los objetivos de superávit.
Por otro lado, el paquete también incluye el congelamiento de los salarios de los funcionarios públicos en “régimen especial”. Es decir, se trataría de jueces, militares o policías durante dos años. Esto se hace para ahorrar casi 120 millones de euros al año.
“Hoy se cierra un periodo difícil para el país. Hemos dado el primer paso para salir de la crisis, pero es un periodo que también tiene sus dificultades”, decía en el parlamento el primer ministro griego Alexis Tsipras.
Por último, cabe recordar que no es la primera decisión difícil que ha tomado Tsipras. En enero presentó un paquete de medidas que implicaba un recorte de las nuevas jubilaciones que se crearan por valor del 35%. Es decir, los nuevos pensionistas griegos verían casi un 40% recortadas sus pensiones. Además, las pensionistas más altas para los que cotizaron al tipo máximo serían de 2.304 euros al mes. Este sería el tope.
Todo esto ha hecho que la popularidad de Tsipras descienda hasta mínimos. La esperanza que habían depositado los griegos en el Gobierno de Syriza era tal que consiguió ganar las elecciones a la derecha – que le tocó el boom de la crisis – con un discurso contra la austeridad y los recortes. Y, precisamente, eso es lo que ha tenido que aplicar Syriza antes incluso de cumplir un año en el Gobierno. Lo que ha generado que la plaza Syntagma que antes de llenaba en favor de Tsipas, hoy en día lo haga contra sus recortes.





