Medio ambiente
El incendio de Canadá podría seguir activo durante meses
Por Luis Lautenschlaeger Feijóo
3 min
Sociedad09-05-2016
El incendio forestal que asola Canadá no para de extenderse. Tal y como han comunicado las autoridades locales, la falta de lluvias abundantes está facilitando la extensión del fuego, por lo que podría continuar activo durante meses. Por el momento, ya ha terminado con 161.600 hectáreas y ha devastado más de 2.000 kilómetros cuadrados de campo. Además, ha provocado la evacuación de más de 100.000 personas, principalmente provenientes de la región de Fort McMurray.
El fuego no da descanso en Canadá. El incendio forestal que ha terminado con más de 2.000 kilómetros en el noroeste del país, continúa avanzando y según las autoridades locales podría seguir activo durante meses.
La catástrofe comenzó hace una semana, por causas aún desconocidas, en la provincia de Alberta. Desde entonces no ha hecho más que crecer, aunque durante los últimos días la fina lluvia ha conseguido ralentizar su progreso. Por el momento, ha terminado con un total de 161.600 hectáreas y los bomberos consideran que continuará creciendo durante los próximos días. “Nuestra previsión sigue siendo que el fuego crezca al menos el doble en superficie por las altas temperaturas, los fuerte vientos y la baja humedad”, aseguraba Chad Morrison, el director del servicio de protección de incendios de Alberta.
Del mismo modo, los bomberos creen que la única forma de poner fin al mismo es que las condiciones meteorológicas ayuden a su extensión. "A menos que haya un importante episodio de lluvias de 100 milímetros, no esperamos estar en condiciones de luchar contra el fuego en los sectores forestales en los próximos meses y esto no es raro en incendios tan grandes como este”, agregaba Morrison.
Asimismo, las autoridades temen que las llamas se extiendan hasta la provincia de Saskatchewan, a unos 60 kilómetros de Fort McMurray, la región más afectada por el momento. Aunque aún no ha provocado daños en la zona, la televisión pública del país anunció el pasado domingo que hasta allí ya habían llegado las cenizas, por lo que podría estar cerca.
Asimismo, este desastre natural ha obligado a evacuar a más de 90.000 personas, la mayoría de ellas procedentes de Fort McMurray. Esta región ha quedado totalmente rodeada por las llamas, por lo que sus 70.000 habitantes se han visto obligados a abandonar sus hogares. Así, la mayoría de ellos han sido alojados en Alberta, más concretamente en Edmonton y Calgary, los dos principales centros urbanos de la provincia y se les ha entregado una tarjeta de débito prepagada con casi 1.000 dólares por adulto, para poder cubrir sus necesidades hasta que puedan regresar a la normalidad.
Adicionalmente, tal y como ha asegurado la primera ministra de la provincia, Rachel Notley, más de 500 bomberos trabajan para solucionar los daños materiales y tratar que los ciudadanos recuperen cuanto antes sus vidas. "Hay una gran cantidad de productos o de materiales peligrosos que deber ser retirados, así como muchas otras cosas que hacer antes de que la ciudad tenga las condiciones de seguridad como para que las familias puedan regresar”, confesaba la política.
La noticia positiva es que la dirección que ha tomado el fuego no afecta a zonas especialmente pobladas ni a explotaciones petrolíferas, aunque se estima que el desastre provoque grandes pérdidas en este sector, el cual ha permitido despegar la economía de la zona noroeste de Canadá. Así, por el momento, varias plantas han sido cerradas. “Evidentemente esto impacta en las operaciones petroleras en la región, aunque los socorristas están haciendo todo el esfuerzo para proteger los sitios más importantes”, sentenciaba Rachel Notley. Por lo tanto, el incendio podría provocar la caída de la producción en más de un millón de barriles diarios y causar graves estragos en el aprovisionamiento a las refinerías del Medio Oeste de Estados Unidos.





