Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

EPA

La inestabilidad política agrava las dificultades de España con el desempleo

Por Selene PisabarroTiempo de lectura2 min
Economía29-04-2016

El paro en España se sitúa por encima del 20% desde hace más de cinco años. Ha sido una de las consecuencias más visibles de la crisis que asola España y el resto de la Unión Europea desde el año 2008. Y también una de las reacciones derivadas de la situación de inestabilidad política que vive el país, donde la recuperación económica empezaba a dar cifras positivas.

Hace dos décadas España también se vio envuelta en las altas cifras del paro. Corría el año 1994, que coincidió con el Gobierno del socialista Felipe González. El Instituto Nacional de Estadística (INE) estimó a través de la Encuesta de Población Activa (EPA) que el desempleo era del 24,5%, una cifra que se asemejaba a la de Estados Unidos cuando sufrió la Gran Recesión en 1993, que alcanzó el 24,9%.

La razón se encontraba en la crisis que sumió al país en 1993, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo un 1%, al igual que ha sucedido esta última vez. En aquella ocasión, se debía a las políticas fiscales que había aplicado el Ejecutivo de González, de la mano de su ministro de Economía Carlos Solchaga. Centraron su actividad en aumentar el gasto público, lo que también incrementó el déficit y la deuda nacional hasta 1995. Se trataba de una política expansiva a través de la cual elevaron el sueldo de los funcionarios, de las pensiones o de la inversión en infraestructuras -coincidió, a su vez, con la Exposición Universal de Sevilla, la llegada del AVE y los Juegos Olímpicos de Barcelona- que provocaron la subida de los precios, muy por encima de los europeos.

Entonces, era necesario reestablecer de nuevo el precio de los productos, por lo que las políticas monetarias de expansión se unieron a sus contrarias: las de restricción. El objetivo era que los tipos de interés, esenciales para refinanciar la deuda pública, fueran más altos, lo que sólo llevó a que entrara masivamente capital extranjero y el tipo de cambio obtuviera una excesiva apreciación real en la legislatura de 1988 a 1992.

En 1993 los tipos de interés eran muy alto, se había apreciado la peseta y las exportaciones habían caído excesivamente. Esto produjo que los márgenes de beneficios de los empresarios también se contrajeran (el capital bruto cayó un 7,5%) y disminuyera la inversión. A ello se sumó que la tasa de morosidad aumentase hasta el 8%. Durante esta crisis, entre 1993 y 1996 derivó en cinco años con niveles muy altos de paro.

La tasa de desempleo actual no sólo está influida por la crisis, sino que está derivada de los problemas de política laboral desde hace décadas. En apenas 30 años, la cifra de paro ha superado el 20%: en 1985, en 1994 y actualmente desde el 2010. Asimismo, el desempleo en España posee tres características frente al resto de países de la Unión Europea: primero, existe una distribución asimétrica en todo el territorio -hay comunidades que superan con creces la cifra, como Andalucía, y otros la tienen más baja-; segundo, el paro de larga duración es el de los más altos y, tercero, el desempleo juvenil es de casi la mitad -el 46,49%-.