Teatro
Shakespeare es la cuestión
Por Sandra Sánchez
3 min
Cultura12-04-2016
Es muy difícil encontrar a alguien que no conozca el nombre de William Shakespeare o alguna de sus obras, a pesar de que no haya tenido nunca contacto con el arte escénico. ¿No les suena la historia de dos jóvenes adolescentes locamente enamorados cuyas familias están en duelo y se encuentran ante un amor inaceptable, desencadenando en un trágico final? Romeo y Julieta (1597) es una de las obras más populares junto a Macbeth y Hamlet, de donde proviene la célebre frase: “ser o no ser, ésa es la cuestión”.
William Shakespeare, dramaturgo y poeta inglés, sigue siendo uno de los escritores que más corre por las venas de los autores del presente y sirve como fuente para alimentar novelas, películas o series de televisión. Conocido en ocasiones como El Bardo de Avon, es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.
En la misma fecha murió Cervantes en Madrid aunque, sin duda, ninguno de los dos oyó hablar del otro. Gran Bretaña, México y España, entre otros, están realizando homenajes al dramaturgo mediante conferencias, talleres, obras de teatro y un sinfín de actividades para fomentar su figura.
Tercero de los ocho hijos de John Shakespeare, un acaudalado comerciante y político local, y Mary Arden, cuya familia había sufrido persecuciones religiosas derivadas de su confesión católica, poco o nada se sabe de la niñez y adolescencia de William Shakespeare. Son escasos los datos que se conservan del genio y a partir de los cuales se ha elaborado su biografía no han hecho más que alimentar todo tipo de teorías que durante siglos han especulado con quién fue realmente. Esto ha contribuido a alimentar la incertidumbre en torno a su figura. Respecto al nacimiento del escritor, tan solo se conserva un documento de bautismo de la iglesia de Stratford-upon-Avon (centro de Inglaterra) que atestigua que el 26 de abril de 1564 se registró un Guilielmus Johannes Shakespeare. El 23 de abril, la fecha en la que se suele fijar su nacimiento y que coincide además con la de su muerte a los 52 años en 1616, es una convención que se ha adoptado, suponiendo que sus padres le bautizaron tres días después de nacer.
Empezó como dramaturgo tras su traslado a Londres, donde rápidamente adquirió fama y popularidad en su trabajo para la compañía Chaberlain's Men, más tarde conocida como King's Men, propietaria de dos teatros, The Globe y Blackfriars. También represento en la corte con mucho éxito. Sus inicios fueron humildes y estuvo desde el principio relacionado con el teatro, puesto que antes de consagrarse como autor se le conocía ya como actor.
Cuenta con grandes comedias como Sueño de una noche de verano (1595), una obra plagada de fantasía en la que se entremezclan varios hilos argumentales. El mercader de Venecia (1596), muestra otra sutil evocación de atmósferas exóticas similar a la de la obra anterior. Es en La comedia Mucho ruido y pocas nueces (1599) donde deforma, según la opinión de muchos críticos, a los personajes femeninos. Sin embargo, las comedias de madurez Como gustéis (1600) y Noche de Epifanía (hacia 1600) se caracterizan por su lirismo, su ambigüedad y por el atractivo de sus bellas heroínas.
Pero destacó sobre todo por sus tragedias. Entre ellas la famosa obra Romeo y Julieta (1595) que pone en escena el trágico destino de dos amantes, forjado por la enemistad de sus familias. Julio César (1599) es otra que trata sobre la rivalidad política. Hamlet (hacia 1601), la obra más universal, va más allá y exhibe la mezcla de gloria y sordidez que caracteriza la naturaleza humana. Otelo, el moro de Venecia (1604) expone el surgir y el expandirse de unos injustificados celos en el corazón del protagonista, un moro que es el general del ejército veneciano.
Una fuente inagotable de fertilidad literaria falleció hace 400 años dejando una maravillosa recopilación de obras para nuestros días.





