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TEATRO

Las últimas horas de Juana La Loca

Por Paula García MoraTiempo de lectura3 min
Espectáculos12-04-2016

Juana I de Castilla una mujer de fuerte personalidad, rebelde, quizá desequilibrada emocionalmente, quizá oprimida por el absolutismo de la época. Un personaje histórico tan fascinante que parece creado por Shakespeare y que, merecido o no, ha pasado a la historia bajo el apodo de Juana La Loca. Ahora, Ernesto Caballero con Reina Juana nos muestra su vida desde otra perspectiva, sus últimas horas ante su confesor.

Al igual que ocurre con las obras más reconocidas, los grandes personajes históricos también tienen sus múltiples versiones biográficas en el teatro y en el cine. En el caso de Juana La Loca, sobre todo por el morbo que genera su supuesta locura, no es diferente. Lo que ocurre es que, de vez en cuando, maestros como Caballero, actual director del Centro Dramático, crean textos desde un punto de vista que nadie había utilizado antes.

Reina Juana es una obra que saliéndose de la norma de centrarse en aquel desequilibrio que todos le achacan, se convierte en un retrato mucho más complejo e íntimo del personaje que será interpretado por una Concha Velasco feliz de hacerse “mayor como actriz” y de interpretar un papel protagonista. La representación, que ha creado tal expectación que ya ha agotado las entradas en Sevilla, se centra en las últimas horas de una Juana que llevaba encerrada en contra de su voluntad 40 de 76 años de vida alejada de todo lo que quería. En aquella madrugada del 11 al 12 de Abril de 1555 y sabiendo que va a morir, la reina pide la visita de su confesor, el futuro Francisco de Borja, y la obra se convierte entonces en un monólogo muy profundo en el que “la gran maltratada de España" hace un repaso de su vida y “vuelve a ser niña, madre, reina, cortesana y enamorada” otra vez.

Concha Velasco, sin ser un personaje tan controvertido como el de Juana -pero también teniendo un apodo, el de “Chica ye-ye”-, ha tenido una vida que será recordada por sus innumerables trabajos en el cine, teatro y televisión. Sin embargo, ella no opina lo mismo y cree que su vida es “bastante normal” por lo que agradece al teatro esa oportunidad de “vivir otras vidas” como la de “personajes tan extraordinarios como el de Juana". Nacida en 1939 en Valladolid, es premio Nacional de Teatro, Medalla de Bellas Artes, Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y Goya de Honor. A sus 76 años cumple otros dos sueños: Trabajar junto al director Gerardo Vera e interpretar a Juana I de Castilla.

Gerardo Vera también tenía ganas de trabajar con una de las actrices españolas más reconocidas, que además es su amiga de toda la vida, y ella no ha defraudado: “En algunos momentos del monólogo, se me han llenado los ojos de lágrimas. No me había pasado nunca lo que me ha ocurrido en este montaje, no se puede explicar con palabras”, confiesa el director. Él cree que en “Reina Juana” está todo lo que la veterana actriz, que se ha dejado el pelo blanco para esta obra, “ha hecho a lo largo de su carrera” y, quizá inspirados por la locura amorosa que desprende un personaje como Juana, entre ambos parece que se ha creado un vínculo muy especial más allá de la complicidad entre actor y director. Mientras que Gerardo Vera no se puede “quitar a Concha de la cabeza” y le posee su “energía creativa y talento”, Concha admite estar “enamorada de él”, “soñar con él” y a su edad cree que esta obra es “lo mejor que le ha pasado”.

La actriz, que “entrega su alma” en este recorrido al interior de Juana I de Castilla, después de haberse documentado tan duramente para la representación llega a la conclusión de que Juana “era una mujer culta y sensible” y que “ni si quiera el encierro de 40 años consiguió que se reconociera loca”. Vera cree que la rebeldía del personaje es una gran inspiración: “Fue capaz de decir no cuando todos decían sí. En última instancia, esas son las personas que hacen avanzar el mundo”.

Entonces, ¿Juana La loca estaba loca?