Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ATENTADOS BRUSELAS

Bélgica, epicentro yihadista de Europa

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Internacional22-03-2016

La detención de uno de los autores de la masacre del 13-N en París,  Salah Abdeslam, este viernes despertó la esperanza entre las autoridades por conocer el funcionamiento del Daesh en Europa. Sin embargo, los terroristas han atacado de nuevo, esta vez en Bruselas, con unos atentados en los que han muerto, por el momento, 34 personas. Allí residía Abdeslam, en el barrio de Molenbeek, que ha servido de refugio a más terroristas desde hace una década.

Todas las sospechas apuntaban a que el Daesh estaba detrás del atentado que han sacudido Bruselas este martes. Finalmente, unas horas más tarde el mal llamado Estado Islámico ha emitido un comunicado en inglés donde se achaca la autoría de las explosiones. En él, advierten de que el terror en Europa acaba de comenzar y los ataques en Bélgica han sido la consecuencia de apoyar a la coalición internacional.

Aun así, los yihadistas se han equivocado en el balance de víctimas mortales, que han cuantificado en 230 –cuando las autoridades belgas han confirmado 34-. El comunicado lo ha publicado la agencia Amaq, que pertenece al Daesh.

Tras los ataques de París del pasado noviembre, se conoció que los yihadistas eran de Bruselas, por lo que se incrementaron las medidas de seguridad y las autoridades belgas y francesas establecieron una estrecha relación de colaboración. Durante estos meses la amenaza no se ha extinguido y la policía ha continuado realizando registros y operaciones.

Las autoridades belgas creen que alrededor de 500 personas han viajado a Irak y Siria para enrolarse en el autodenominado Estado Islámico, lo que convierte a Bélgica en el país que más combatientes envía a Oriente Medio. Además, investigan a otros 100 que han regresado de zonas en conflicto. Desde los atentados del 13-N, las autoridades francesas han arrestado a 78 personas en Francia, de los cuales 28 ya están en prisión.

El ministro del Interior belga, Jan Jambon, ya advirtió este fin de semana que podían ocurrir atentados como venganza a la detención de Abdeslam. Del mismo modo, el primer ministro francés, Manuel Valls, ha advertido este martes de que Europa estaba en guerra. También  recordó el sábado que existen otras redes que preparan atentados tanto en Francia como en Europa.

Precisamente en Bruselas se escondió durante meses Salah Abdeslam, en el barrio de Molenbeek, un distrito conflictivo en el que han residido algunos de los yihadistas más buscados que participaron en los atentados de Madrid o de Londres en 2004 o incluso en el ataque contra el Museo Judío de Bruselas en 2015. Es uno de los refugios para los miembros del mal llamado Estado Islámico que regresan a Europa para alcanzar sus objetivos terroristas. Es un distrito pobre y donde la mayoría de sus habitantes son árabes.

Molenbeek es un barrio que ahora gira en torno a la religión y las terceras generaciones de inmigrantes encuentran en ella un subterfugio. Allí existe una comisaría de policía muy cerca de la vivienda donde se ha escondido Salah durante los últimos cuatro meses y suma 900 agentes junto a los de Bruselas Oeste. Sin embargo, apenas una veintena habla árabe y cuatro policías vigilan los movimientos de los radicalizados. Es una de las razones por las que las fuerzas de seguridad belgas han tardado tanto tiempo en detener al yihadista.

En ese distrito los reclutadores conocen la facilidad para radicalizar a los jóvenes, ya que acuden a los cafés, mequitas o supermercados con folletos sobre el sufrimiento de los civiles en Siria. Asimismo, a la religión se suma el problema por las drogas, como el hachís, la cocaína y la heroína, además de que existe un mercado negro de armas en un barrio que es cada vez más difícil de controlar. Las autoridades calculan que cada mes alrededor de diez jóvenes parten hacia Siria desde Bélgica.