INDIAN WELLS
Djokovic marca de nuevo
Por M. Elena Martínez Quesada
2 min
Deportes21-03-2016
Esta vez no hubo problemas oculares. Djokovic marca de nuevo. Sentado plácidamente en su trono, disfruta orgulloso de su poder y divisa su reino con satisfacción. 27 títulos Master atesora entre sus riquezas tras un último Indian Wells. En él derrotó sin miramientos al gigante Milos Raonic, que ni con su cañón logró vencer a Don Djokovic I. Cayó con sus 1,96 metros de altura por 6-2, 6-0 en tan sólo 77 minutos. Sin nada que objetar, sin poco más que añadir. Quinto título en Indian Wells.
Nada para a Nole, rey del resto intratable, del revés paralelo y de las hazañas. Le pueden las marcas. Sabía que después de destrozar a Rafa en semifinales y ganando a un gigante como Milos Raonic, capaz de sacar a 270 km/h, igualaría al español en el liderato absoluto de títulos “Masters”, y no se lo pensó más. El Rey se enfundó nuevamente su raqueta y salió a ganar. Fácil y aparentemente sencillo. En dos sets que hicieron sangre a un Raonic desfigurado, tocado y casi hundido. A todos los rivales de Nole les suele pasar. Y eso que parecía que comenzaba ganando terreno con un increíble 18% en segundos servicios ganados. Pero poco duró la alegría “en casa del pobre”. Finalmente acabó sellando tan sólo tres puntos en todo el set en la segunda manga y el serbio sentenció (6-2). Ni siquiera tuvo que negociar un punto de break en contra. Más fácil que con Nadal.
El segundo set fue una forma cruel y casi despiadada de acabar la gran final. Desprendiéndose de su miedo a las alturas y la velocidad, Nole no dejó tiempo para más y dejó a Raonic con dolor en la ingle y sin opciones. Tras el asedio en el primer set, en el que ya en 22 minutos cedía dos veces su servicio a Nole, el segundo fue peor. En 15 minutos el montenegrino ya encajaba otro estrepitoso marcador de cuatro juegos en contra. Su cara lo decía todo; Djokovic no cabía en sí. 20 minutos le bastaron para taponar su cañón con cinco roturas y once oportunidades de break. Siete minutos más que el primer duelo-set que jugó contra Nadal. La final es la final, y con Federer ausente y habiendo derrotado ya al de Manacor, todo se ve mejor. Tanto que el rey Federer vuelve a sentarse cómodamente en su trono, pensando en el próximo Máster en Miami-Key Biscayne.





