TERRORISMO
Salah Abdeslam se radicalizó 6 meses antes de los ataques de Paris
Por Selene Pisabarro
3 min
Internacional19-03-2016
La policía belga ha detenido al terrorista más buscado en toda Europa, Salah Abdeslam. De nacionalidad francesa pero nacido en Bélgica y con apenas 26 años es uno de los yihadistas que perpetró los ataques en París el pasado 13 de noviembre. Tras cuatro meses desaparecido ahora deberá responder por los 130 asesinatos que perpetró junto a su hermano Ibrahim, que se inmoló en la sala Bataclan.
Francia y Bélgica han permanecido en alerta durante meses esperando pistas sobre Abdeslam. En efecto, la policía belga ha llevado a cabo varias operaciones en las que no ha encontrado ningún rastro del yihadista porque iba un paso por detrás. Asimismo, ésta ha sido el blanco de todas las críticas debido a su ineficacia: con una población de 1,2 millones de personas cuenta con hasta seis cuerpos diferentes que compiten entre ellos.
Ahora, las diferentes imágenes que la policía ha obtenido de sus mínimos recorridos permiten desenmascarar al terrorista. Una cámara de seguridad de una gasolinera francesa captó su imagen dos días antes de los atentados en París, cerca de la autopista que une Francia con Bélgica en Ressons. Sin embargo, las fuerzas de seguridad no le detuvieron porque en ese momento no estaba registrado en la base de datos.
Entonces, sus cómplices fueron Mohamed Abrini, quien conducía el automóvil, y Hamza Attou, a pesar de que durante este tiempo ha empleado tres coches. Casi un mes después, el 8 de diciembre, se encontraron huellas de Salah, así como rastros de explosivos y tres cinturones como los que utilizaron en los atentados de París en Schaerbeek, un distrito de Bruselas. Esto hizo pensar que Abdeslam nunca había dejado Bruselas.
La policía ha detenido a nueve personas en estas semanas en el barrio belga de Molenbeek, de 96.000 personas. Allí se había escondido y las fuerzas de seguridad le seguían desde hacía tiempo. La pista definitiva llegó este martes cuando las autoridades francesas y belgas descubrieron su rastro durante una operación antiterrorista en el distrito bruselense de Forest. Este viernes la Fiscalía Federal confirmó que había encontrado rastros de su ADN en una de las viviendas y que llevó a buscar en Molenbeek.
Se trata de un barrio multirracial en el que han residido varios terroristas y que se ha sometido a múltiples redadas y registros desde el 13-N. Allí se crio Abdeslam cuando era pequeño, junto a sus padres y tres hermanos –dos hombres y una mujer- sin que la religión fuera el foco de su vida. Precisamente, uno de sus hermanos mayores, Ibrahim, fue otro de los autores de la masacre pero que se inmoló en la sala Bataclan, en París.
Los dos hermanos poseían una sociedad desde 2013, Coin Stijn, que era propietaria del bar Les Beguines. Sin embargo, la vendieron dos semanas antes de los atentados con el objetivo de conseguir dinero en efectivo y para evitar que su familia tuviera dificultades económicas. Sus parientes más cercanos cuentan que su hermano Ibrahim era el que llevaba la batuta en casa y que ni tan siquiera su padre, Abderamán, un conductor de trenes jubilado, podía replicarle.
Abdeslam trabajó durante 12 años como mecánico de tranvías para una empresa de transporte urbano en Bélgica, aunque fue despedido debido a sus bajas injustificadas. Desde que tenía 14 años estaba fichado por la policía por delitos de tráfico de estupefacientes, violencia y tenencia ilícita de armas. Era adicto al cannabis y al alcohol, según sus amigos, hasta que se comenzó a radicalizar hace un año, un hecho que conocían las autoridades pero al que restaron importancia. No sabía rezar ni iba a la mezquita ni sabía leer el Corán hasta que conoció a sus reclutadores. Figuraba en una lista de 1.200 personas vinculadas a Siria y se le consideraba “en vía de radicalización”.





