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CRISIS MIGRATORIA

El choque de intereses por países demora un pacto para la crisis migratoria

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Sociedad18-03-2016

Cinco países europeos han estado a punto de tambalear el acuerdo que han firmado la Unión Europea y Turquía este viernes. Chipre, Francia, España, Bulgaria y Hungría no se han mostrado favorables desde el principio al pacto y han reparado en los puntos de acuerdo. Aunque el fin es el mismo, el documento ha cambiado especialmente en un párrafo: no se harán devoluciones en caliente, como se había propuesto en un primer momento.

Precisamente, había diferencias entre los líderes en torno a cuatro puntos. En primer lugar, se han barajado las fechas para que entre en vigor el acuerdo y se lleva discutiendo desde hace dos semanas. Finalmente, será este domingo para evitar el “efecto llamada” y conseguir que menos migrantes deseen llegar a Europa. Este es el deseo de Grecia, que apenas cuenta con la capacidad necesaria para atender a los refugiados que llegan a sus costas.

En segundo lugar, algunos países han peleado por que las devoluciones colectivas figuren en el informe como ilegales. Ha sido España la que ha propuesto que se incluya al pacto, tal y como ha anunciado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Así, la mayoría de los líderes han conseguido que sean imposibles las devoluciones en caliente y que cada expulsión se plantee de forma individual.

La imposición de España ha surgido después de que el Congreso haya votado esta semana en contra del acuerdo. En un primer momento, el Ejecutivo en funciones sí pretendía firmar el preacuerdo que se estableció el 7 de marzo y abogaba por las devoluciones colectivas. Según Rajoy, el documento final respeta “escrupulosamente” el acuerdo al que llegó en la Cámara Baja.

En tercer lugar, Turquía pretendía que comenzasen las conversaciones de cara a una posible futura adhesión. Sin embargo, Chipre se niega hasta que no se solucionen las diferencias entre Nicosia y Ankara, ya que la isla está dividida en dos desde que Turquía invadió el norte en 1974. De esta forma, se limitará a abrir un capítulo antes de junio, aunque en un principio se había planteado que fueran cinco, por petición expresa del primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.

Esto se debe a que Chipre amenaza con vetar la entrada de Turquía si primero no se cumplen sus propósitos, como que el Gobierno turco de Recep Tayyid Erdogan abra sus puertos y aeropuertos a Chipre. Algunos grupos defensores de los Derechos Humanos, e incluso la ONU, han condenado este acuerdo porque otorga menos posibilidades a los refugiados para encontrar una vía de escape a su situación.

En cuarto lugar, el presidente Erdogan, pidió 6.000 millones de euros desembolsados en dos plazos inmediatamente, aunque finalmente será en un plazo de dos años. Es la condición por la que Turquía recogerá a todos los refugiados que lleguen a Grecia.

Asimismo, Bulgaria se ha mostrado preocupada respecto a las rutas alternativas que han diseñado las mafias para entrar en la Unión Europea. En el caso de Hungría, su intención es celebrar un referéndum en el que los ciudadanos decidan si quieren o no redistribuir a los refugiados que lleguen. Incluso su primer ministro, Viktor Orbán, ha advertido de que no acogerá a los migrantes porque son una amenaza nacional y para Europa.

A esto se suma que el presidente francés, François Hollande, se resiste a pensar que este acuerdo no violará ningún Derecho Humano por parte de Turquía. Además, ha mostrado su recelo respecto a las concesiones que la Unión Europea ha hecho a Turquía porque según él es necesario que se cumplan los 72 requisitos exigidos.