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OPEN DE AUSTRALIA

Djokovic, en la primera gran final

Por M. Elena Martínez QuesadaTiempo de lectura2 min
Deportes28-01-2016

Puño cerrado, cabeza alta. Novak Djokovic reafirma su legado. Vence en la semifinal del primer open de la temporada tras un contundente 6-1, 6-2, 3-6 y 6-3 ante el que siempre será grande, Roger Federer, pero que nuevamente vio la vida pasar ante el caníbal Djokovic. Con esta victoria se planta de lleno en la final a la espera del vencedor del próximo duelo Raonic-Murray. Con ésta serán seis las que dispute. Sin duda, Nole sigue siendo el rey.

Nunca un puño cerrado, símbolo de la victoria, había tenido tanta eficacia. Nunca un tenista, y por muy difícil que parezca asimilarlo, había asustado tanto. Nunca había habido un Novak Djokovic en la historia del tenis. Vencedor audaz de duelos personales y de grandes finales. Aniquilador de todo. Que se preparen Raonic y Murray. De momento, en Australia, las apuestas se centran en Nole. Al menos camina firme hacia una final que deja la impresionante estela de 37 victorias frente a 1 derrota en su cuenta de resultados particular. Desde el inicio del US Open, allá por agosto de 2015, el serbio colecciona víctimas. La última, ni más ni menos que el maestro Roger Federer. El único que sabía encontrar su debilidad y el único que le hizo manchar esa cuenta de resultados en la fase de grupos de la Masters Cup de Londres (su única derrota). Pero ya no. Djokovic toma ventaja en la rivalidad con el suizo (23 duelos ganados frente a 22 perdidos).

Una rivalidad que, en la pista, se tradujo en rendición. Roger Federer tampoco encontró la clave para derrotar a un Djokovic en racha, con su mismo puño en alto. El partido del serbio fue impecable, lustroso, demoledor. Y eso que, debido al techo abierto del Rod Laver Arena, parecía que Federer podía obtener ventaja. La pista y el bote estaban algo más rápidos, como prefiere el serbio. Pero lo que es del rey, es del rey. Djokovic mostró su mejor juego desde el primer minuto y en tan sólo diez ya firmaba un 3-0 demoledor y un 12-2 en puntos. A esas alturas, y era pronto decirlo, el suizo estaba K.O. Veía cómo en 22 minutos Nole le robaba el primer set que debería ser vital para él. Pero los 12 errores no forzados, frente a los 2 del serbio, le pasaron factura. Djokovic empezó a subir la velocidad de sus tiros hasta los 125 km/h y en 54 minutos el partido se ponía 6-1, 6-2 y Roger contra las cuerdas.

Aunque en el tercer set Federer tiró de casta y honor (3-6 para el suizo), Nole finalizó el suplicio dándole la vuelta en el cuarto. Fue con un 4-3 para Djokoic y servicio de Federer, cuando un “passing” del serbio encontró toda la suerte que necesitaba en la cinta y el suizo tuvo que aceptar su caída. Era su 38º subida a la red (tan sólo ganó 22). No podía más. Un Djokovic de otro planeta y sus 40 errores forzados le sepultaron en una semifinal en la que nuevamente el serbio le da otra lección. Quién lo iba a haber imaginado. Quién imagina ahora una final del Open Australia sin un Nole devorando a su presa.