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Unión Europea

La UE advierte a Grecia de que debe controlar sus fronteras

Por Sonia de la Cal Tiempo de lectura2 min
Internacional28-01-2016

Grecia podría tener que afrontar nuevos controles fronterizos con otros países del espacio de Schengen, si en los próximos tres meses no ha podido controlar su frontera exterior de manera eficiente, según avisó la Comisión Europea este miércoles. Se trata del primer paso del proceso, solicitado por los Estados miembros, para prorrogar hasta dos años los controles dentro de la zona Schengen.

El vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, ha afirmado que “Grecia está descuidando gravemente sus obligaciones”, ya que “existen serias deficiencias en la gestión de los controles de la frontera exterior”.

La Comisión Europea cree que Grecia está siendo descuidada a la hora de comprobar regularmente la autenticidad de la documentación de los inmigrantes que llegan al país. Además, le recriminan el hecho de que no registren a los inmigrantes irregulares, ni introduzcan en su base de datos las huellas dactilares de éstos. Tampoco contrastan la información que adquieren con las bases de datos de otros Estados miembros o con algunas como las de Interpol.

El informe que indica que Grecia ha abandonado sus compromisos con el acuerdo Schengen deberá ser votado por los 26 Estados miembros que lo integran. En caso de que una mayoría dé su aprobación, la Comisión Europea pasará a la siguiente fase, en la que expondrá al país heleno un conjunto de recomendaciones “correctivas”, que éste tendrá que poner en marcha en un plazo de tres meses.

Si Grecia no aplica de forma adecuada estas recomendaciones para avalar el control de la frontera exterior de la Unión Europea, Bruselas podrá iniciar los procedimientos necesarios para poner en marcha el artículo 26 del acuerdo Schengen. Éste permitirá a algunos Estados miembros, a petición de la Comisión, establecer controles en “alguna o todas sus fronteras interiores”, durante un periodo de seis meses, ampliables hasta un máximo de dos años.

Tras la llegada en 2015 de más de un millón de refugiados a la Unión Europea, sobre todo a Grecia, siete de los veintiséis países que forman parte del acuerdo, pusieron en marcha controles en sus fronteras interiores, que expiran en mayo. No obstante, Grecia no comparte fronteras terrestres con el resto de Estados del espacio de Schengen, por lo que los controles sólo podrían aplicarse al tráfico marítimo y aéreo.

Por su parte, Grecia defiende que tanto la idea de no rescatar a los náufragos, como el obligar a las embarcaciones a retroceder hasta la costa turca sería ilegal e inhumano. Además, el país heleno ha recordado que el 90% de las personas que llegan a Grecia son ciudadanos sirios, iraquíes y afganos, por lo que son reconocidos inmediatamente como refugiados.