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Inmigración

Dinamarca expropiará los bienes de los refugiados

Por David PastorTiempo de lectura3 min
Sociedad27-01-2016

El parlamento danés ha aprobado este martes una ley que incluye la incautación de dinero y objetos de valor por encima de las 10.000 coronas -poco más de 1.000 euros- a los refugiados, con el fin de sufragar sus gastos en el país. La medida ha contado con el apoyo de los partidos de la coalición gobernante: el Partido Popular Danés, de derecha y con orientación anti-europea y anti-inmigración, el Venstre, Partido Liberal de centro derecha y Alianza Liberal.

El proyecto de ley, propuesto en su día por el Partido Liberal, ha contado con el apoyo de otros grupos de derecha y también del Partido Socialdemócrata, que actualmente se encuentra en la oposición a pesar de haber sido la fuerza más votada en las elecciones del pasado mes de junio, con un 26,4%, y es el primer grupo político del Parlamento en número de escaños.

La actual ministra de Integración, Inger Stojberg, afirmó que la policía estará capacitada para proceder a requisar las posesiones que los refugiados se hayan llevado sobre sus espaldas hasta Dinamarca, con el fin de que no se tambalee el potente Estado del bienestar danés. Con la confiscación se pretende costear sus gastos de alojamiento, salud y educación. Stojberg puntualizó que no se incautarán los bienes que posean “valor sentimental”, como pueden ser anillos de compromiso o dientes de oro.

Desde este Ministerio se ha rechazado la idea de que se trate de una ley xenófoba, explicando la situación de los ciudadanos daneses que también necesitan vender sus bienes para reclamar la asistencia pública, no pudiendo recibirla si cuentan con un patrimonio superior a la cantidad establecida de 10.000 coronas. En todo caso, también se ha reconocido que la medida se encuentra más orientada a desalentar la llegada de nuevos refugiados que a recaudar su dinero. Se espera que alrededor de 20.000 personas lleguen a Dinamarca este año en busca de asilo, una cifra algo superior a los 15.000 que llegaron en 2015.

En realidad, el nuevo Gobierno no hace otra cosa que cumplir con las promesas que le ayudaron a llegar al poder. El argumentario utilizado en la pasada campaña electoral, por parte de grupos políticos como el PPD y el Partido Liberal que ahora gobiernan, prometía una mayor restricción de la inmigración y un recorte en los beneficios sociales para los recién llegados.

Ola de insolidaridad danesa y europea

Este discurso ha calado en muchos daneses, que han visto en los últimos años cómo muchos puestos de trabajo han ido a parar a extranjeros, por preferencia de los empresarios locales, que ofrecen unas peores condiciones a los recién llegados y, de esta manera, mejoran su productividad. Durante el periodo del último Gobierno socialdemócrata hubo un aumento del 37% en el número de extranjeros que recibe prestaciones sociales.

Otra medida destinada a desanimar el viaje de los exiliados y que igualmente ha levantado polémica, es el aumento del plazo de reunificación de refugiados con sus familiares, que establece un periodo mínimo de uno a tres años. Esta situación obliga a las familias a tomar la decisión de permanecer en la zona de conflicto, bajo la amenaza de las bombas, o iniciar un viaje que separará a sus miembros por un largo periodo de tiempo.

Estos brotes de insolidaridad no afectan solo a Dinamarca, su vecina Suecia, con una petición de asilo superior, ha reaccionado con el restablecimiento de los controles migratorios en esa frontera. Ya en Suiza y en algunos estados alemanes existe también la confiscación de bienes a refugiados como método disuasorio. Medidas que el sector crítico de estos países compara con la Alemania nazi pero que cuentan con el respaldo de buena parte de la población originaria.