CATALUÑA
Mas se niega a pactar con otros partidos y se aferra como candidato de JxSí
Por Selene Pisabarro
3 min
España03-01-2016
Con el 'no' de la CUP a Junts pel Sí sobre la mesa se terminan las opciones para investir a Artur Mas como presidente de la Generalitat dado que Mas se ha negado a pactar con otros partidos como el PSC o Ciudadanos porque no compartían sus planes independentistas. Así, tras tres meses sin gobierno, Cataluña empieza una de las semanas decisivas para formar gobierno antes del 10 de enero, de no ser así se convocarán unas nuevas elecciones.
El objetivo de Junts Pel Sí era que la CUP aprobase la hoja de ruta hacia la independencia, un plan de choque social y la investidura de Mas. Sin embargo, el partido de izquierda no considera Mas el adecuado para gobernar tras los recortes que ha perpetrado en los últimos años y los casos de corrupción que asolan a su partido, Convergencia Democrática.
Hasta ahora, los únicos que han tenido la idea de apoyar un Gobierno independentista –a pesar de que Mas esté a la cabeza- ha sido la Candidatura d’Unitat Popular, que cuenta con 10 parlamentarios. En sus cinco propuestas, la CUP ha querido que Junts pel Sí plantee otro candidato para presidir la Generalitat, algo que ha rechazado constantemente la lista unitaria. Por su parte, el president en funciones no considera a opción de pactar con Ciudadanos o el PSC porque no persiguen su mismo objetivo, que es el de la soberanía catalana.
Si no se produce una investidura el próximo domingo, Cataluña se enfrentará a sus cuartas elecciones en apenas seis años, en la que esta última habrá sido la legislatura más corta. En las elecciones del 27 de septiembre de 2015, Junts pel Sí ganó 62 escaños, Ciudadanos se convirtió en el partido de la oposición con 25 escaños, el PSC 16, Catalunya Sí que es Pot y el PP 11 cada uno y la CUP 10.
La convocatoria se planteó desde la Generalitat como un plebiscito sobre la independencia. Con ese resultado, Artur Mas tenía más opciones para gobernar y podría haber hecho pactos con el PSC o con Ciudadanos, pero su ansía independentista le ha llevado a insistir en pactar sólo con la CUP, partido de extrema izquierda y defensor de la independencia catalana.
El domingo será, por tanto, un fracaso para los partidos independentistas, que pretendían llegar a un acuerdo para gobernar juntos a pesar de que ideológicamente se posicionaban en dos extremos. Para obtener un nuevo president, éste deberá obtener 68 diputados, que suponen la mayoría absoluta –de los 135 que existen-. Si no los consigue, las elecciones serán previsiblemente el 6 de marzo -54 días después de que se disuelva el Parlament-, después de los comicios que se celebraron el 27 de septiembre.
Desde el PSC, piden al president en funciones que busque otra fórmula para gobernar sin que pase por la asamblea de la CUP. Además, su secretario, Miquel Iceta, acusa a Mas del “impasse” que vive la política catalana, pendiente de las decisiones de los anticapitalistas. Iceta ha rechazado dar su apoyo a Junts pel Sí porque su partido considera que ya le engañaron hace cinco años cuando firmó un acuerdo con CiU para la investidura de Mas pero quedó “en papel mojado”.
El dirigente popular, Xavier Albiol pide a la CUP que deje de “humillar” a Mas y de “rebajar la dignidad” de la presidencia de la Generalitat. De esta forma, pide que se convoquen unas elecciones inmediatas para decidir el nuevo Gobierno autonómico. En esta misma línea le siguen Podem y Ciutadans: los primeros critican el bloqueo político que dura tres meses y que Mas haga “maniobras desesperadas para mantenerse en el poder”; mientras que los segundos insisten en la necesidad de que Cataluña vuelve a la normalidad con programas sensatos a través de la unidad de España.
A su vez, el escenario catalán es clave para la gobernabilidad de España, que también está a la espera de los posibles pactos para formar un Ejecutivo. Frente al Partido Popular, que fue la fuerza más votada y que aboga por una España indisoluble -al igual que el PSOE y Ciudadanos-, Podemos insiste en la importancia de celebrar un referéndum.





