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Musica

Los Beatles conquistaron España hace cincuenta años

Por Cristina González BoyarizoTiempo de lectura2 min
Espectáculos30-06-2015

John Lennon, George Harrison, Paul McCartney y Ringo Star alcanzaron el máximo esplendor durante los años 60. En España eran conocidos como “los muchachos de Liverpool” y en aquellos años de régimen franquista, caracterizado por una mayor disciplina y censura, se consideraban unos ídolos absolutos. La banda inglesa más sonada del momento. Sus canciones rockeras y unas letras tan innovadoras como pegadizas eran sinónimos en este país de la mejor libertad y aparte de simpáticos cantos al desmelene significaban himnos de reclamo entonados por una juventud inconformista.

Pese al entusiasmo expresado por la mayoría, existían también ciertas franjas sociales que propinaban muy mala reputación al conjunto musical y es que el hecho de que actuaran en tierra española suponía un desafío en si al régimen y a la mentalidad de aquel entonces y si bien el dictador no los acogería con demasiada predisposición, parte del público los consideraba desagradables, alborotadores e incluso afeminados, había quien malintencionadamente, les apodaba “los escarabajos”. Su estilo y canciones despertaban tantas filias como fobias. Sin embargo, su llegada, pasaría igualmente a la historia de la música.

La negociación para traer a estos artistas de gran calibre a España fue relativamente sencilla. Un concierto en la capital y otro en Barcelona se saldaron por 900.000 pesetas, aunque sumando otros gastos derivados del equipamiento e instalaciones ponían la suma total en los tres millones de las antiguas monedas.

La tan señalada fecha fue un 1 de julio y el codiciado conjunto aterrizó a bordo de un vuelo programado por la línea  Air France, ya que llegaban directamente desde Francia. Estaban esperándoles alrededor de 300 personas y un lujoso Cadillac que les llevó hasta la recepción del Hotel Gran Meliá Fénix. Una vez allí se hospedaron en las habitaciones 123, 223, 323 y 423 respectivamente. No era la primera vez que visitaban la ciudad, pero anteriormente habían pasado completamente desapercibidos. Durante su primera noche de turismo acudieron a un tablao flamenco para disfrutar de lo que para ellos sería un espectáculo tipical spanish. Igualmente, visitaron unas bodegas donde los genios tuvieron oportunidad de dejar sus firmas y degustar vinos de las mejores cosechas.

Al día siguiente tuvo lugar el gran acontecimiento y Los Beatles saltaron al escenario anunciados por un enorme cartel que rezaba “Francisco Bermúdez, espectáculos internacionales, presenta: la atracción más famosa del mundo”. En contra de lo esperado, el público no fue demasiado numeroso, cerca de 5000 personas se agolpaban en la plaza de Toros de Las Ventas para ver a sus ídolos, los principales motivos por los que la afluencia no estuvo demasiado alta fueron el elevado precio de la entrada, entre las 75 y 450 pesetas y el miedo paternal a un posible descontrol entre tanto alboroto. De hecho, muchos jóvenes no asistieron aun habiendo pagado la entrada.

Los Pekenikes tuvieron el honor de preceder a los protagonistas de aquella noche. La velada se prolongó algo más de media hora durante la cual los fans pudieron disfrutar de distintas sintonías. Can’t buy me love, I feel fine, Ticket to ride o Long tall Sally fueron las elegidas entre otras. Aquella actuación no despuntó especialmente en cuanto a calidad. Tanto ellos como los espectadores se mantuvieron en una línea media, o al menos eso figuró en el NO-DO posterior. En Barcelona disfrutaron de una mejor acogida en un ambiente espontaneo y fiestero.