LIGA ADELANTE
Los maños, a una vuelta de Primera
Por Leonardo Caruana
2 min
Deportes19-06-2015
El Zaragoza logró una remontada épica para vencer 3–1 a la Unión Deportiva Las Palmas. Mucho tuvo que ver el lleno absoluto de La Romareda para obrar un milagro que le queda una vuelta. El equipo canario mereció más y tiene mucho que decir en su isla y el resultado no es ni mucho menos definitivo. Que se lo digan al Girona.
Todo comenzó con un gol en contra de Jonathan Viera en el minuto 19’. Fue un terrible error de Leandro Cabrera. Cedió al portero un balón tan débil e indeciso que fácil se lo puso a los atacantes canarios para batir la portería. Desde ahí todo cambió. Popovic no es un técnico paciente. No le gusta la pasividad, esperar que las cosas se arreglan solas. Arriesgó. Metió a Jaime Cabrera, cambió el sistema y apretó arriba a la contra. O César o nada.
Por su parte, Las Palmas seguía a los suyo. Control del esférico, pases sin arriesgar y buscar a los puntas en alguna jugada aislada. Era pura ortodoxia de cara al marcador y al campo de juego pero sin chispa, por más que dejasen huecos tremendos los de Popovic. Por fin llegó una buena contra del Zaragoza. Raúl Lizoain pudo parar un difícil balón a córner que preludiaría el primer gol aragonés. Fue un testarazo de Rico con más corazón que cabeza. Así empezaban los maños a creer en sí mismos.
En la segunda parte, William José aprovechó un mal despeje de Lizoain para ceder a Pedro el 2–1 del minuto 48. El técnico de Las Palmas arengaba a los suyos y se desesperaba ante la languidez defensiva, verdadera losa contra un Zaragoza oportunista y plegado a la contra. Así llegaron tres ocasiones seguidas de los canarios, inyectados en el encuentro para empatar. Pero la mala fortuna y un excelente Bono bajo palos evitó el empate. El tercer y definitivo contragolpe del Zaragoza llegó en el 75 para sentenciar el partido, que no la eliminatoria. Javi Álamo corrió la línea de fondo para asistir a William José. Lizoain consiguió tapar el balón, pero dejó el balón franco para que William golpease sin esfuerzo.
En definitiva, el Zaragoza ganó por corazón, garra y esfuerzo. Las Palmas mereció más, pero así es el fútbol. Diego Rico, protagonista indiscutible de la jornada, fue prudente ante el resultado: “Hemos dado un gran paso, pero tras lo visto en Montilivi, todo puede suceder”.





