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24-M

Carmena y Colau cambiarán la gestión económica

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Sociedad15-06-2015

Las nuevas alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, ya ha advertido de que pondrá punto y final a la gestión económica de los anteriores gobiernos. Ambas coinciden en muchas de las medidas económicas que pretenden implantar aunque cada una tiene unas específicas para cada ciudad. Para empezar, Carmena aparcará los planes urbanísticos que puso en marcha su predecesora, Ana Botella.

Carmena quiere comprobar si existe alguna irregularidad a la hora de firmar los contratos y de si los concedidos son lícitos. Se centrará sobre todo en las grandes operaciones como la de Chamartín, Mahou- Calderón o el centro comercial que se ubicará en Madrid Río. Además iniciará el Plan Urgente de Limpieza para poner a punto la capital antes de que finalice el año. Este es uno de los puntos del pacto que firmó con el PSOE para poder gobernar, ya que los vecinos se quejan de la suciedad de las calles madrileñas.

Sin embargo, quiere tener las cuentas a punto, para lo que realizará lo más pronto posible una auditoría de la deuda pública y de los contratos de servicio (como son los de basuras o mantenimiento urbano). Esto es porque Botella adjudicó dichos contratos hasta un plazo de 12 años de duración. Por su parte, Carmena se basará en la Ley de Contratos del Sector Público y el Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales para poder romper las relaciones en el caso de que sean fraudulentas. Se trata de un itinerario que la edil quiere llevar a cabo cuanto antes para poder tomar las riendas del ayuntamiento.

Ada Colau plantea crear una renta municipal complementaria para aquellas familias con ingresos bajos o nulos. También quiere que se asigne una parte del presupuesto municipal a los vecinos para que desarrollen sus propuestas o proyectos en los diferentes distritos. Carmena, en cambio, tiene pensando implantar una fiscalidad progresiva para el IBI en función de la renta -en la que se incluyen bonificaciones a familias, empresas de interés social y medioambiental y a cooperativas-.

No es esto lo que pedía el PSOE, que según su candidato, Antonio Miguel Carmona,  su objetivo es que se rebaje el IBI. Por su parte, la alcaldesa de Barcelona ya ha advertido de que quiere una ciudad sin el Gran Premio de Fórmula 1 -que se lleva disputando 25 años en ese territorio- así como también duda de la viabilidad del Mobile World Congress -uno de los mayores encuentros tecnológicos del mundo-. Otra de sus propuestas es crear una moneda local con la que conceder parte de las subvenciones del ayuntamiento o eliminar los Antidisturbios -y que se reagrupen en otras funciones de la Policía- además de crear un observatorio por el cumplimiento de los derechos humanos.

Precisamente, este último punto preocupa al Gobierno, en especial al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Éste asegura que la seguridad que ofrecen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado garantiza que se cumplan los derechos y libertades de los ciudadanos. Por eso, advierte de que hay que valorar en profundidad las propuestas que pretenden implantar Carmena y Colau en un tema tan delicado en el que la convivencia "pacífica, libre, se vería deteriorada enormemente".

Colau también defiende controlar públicamente la economía y crear una mesa de negociación con las entidades financieras y lanzar una auditoría a los entes públicos como la Feria de Barcelona. En relación con esto, el sector turístico será el más afectado puesto que pretende implantar una moratoria a la apertura de hoteles y apartamentos turísticos, así como renegociar si es necesario que los cruceros deban hacer escala en Barcelona.

Desde fuera, no todos los organismos ven con buenos ojos las propuestas de Colau y Carmena. Sin ir más lejos, al Fondo Monetario Internacional (FMI) le preocupa el alcance de las medidas económicas que pretenden instaurar. La institución europea se encuentra preguntando a las entidades financieras sobre las políticas antidesahucios y de readecuaciones hipotecarias, al mismo tiempo que ha transmitido al sector bancario que las dos capitales estarán bajo el punto de mira durante los próximos meses.