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GRECIA

Grecia no cierra el acuerdo para el segundo rescate y el BCE le da un ultimátum

Por Jesús Espinosa Tiempo de lectura3 min
Internacional06-02-2015

La gira europea del primer ministro griego, AlexisTsipras, y su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, empezó con los ánimos por las nubes para la administración griega pero conforme se han ido sucediendo las citas con los diferentes mandatarios y con las instituciones el cruce de declaraciones ha dejado entrever que el acuerdo y por consiguiente, las prerrogativas griegas, están lejos de alcanzar el fin deseado por el Ejecutivo griego.

El pasado jueves la reunión entre Varoufakis y el ministro alemán de finanzas Wolfang Schauble ya dejó patente que la tensión se masca entre ambas potencias. Varoufakis llegó en actitud firme con sus propuestas pero la reunión no llegó a buen puerto, tal y como hubiera deseado.

"Nos hemos puesto de acuerdo en que no estamos de acuerdo", señalaba el alemán con sorna pero no sin esconder sus diferencias con su homólogo griego. Schauble se refirió a que las promesas electorales griegas no han sido nunca realistas y recalcó que aunque no hay obstáculo pata ceder ante las peticiones griegas, lo cierto es que no se puede pretender hacerlo a costa de otros. En el horizonte está la próxima reunión extraordinaria del Eurogrupo, el próximo miércoles 11. 

Por la noche miles de griegos se han manifestado a las puertas del parlamento heleno ante el austericidio que aseguran que predica Europa. La semana comenzó con las reuniones de Tsipras con Renzi y Hollande, los representantes de la izquierda reposada y socialdemócrata de Europa. La primera de ellas, con su homólogo italiano, fue vista en el panorama internacional como un gesto de acercamiento entre ambas facciones. Curioso fue el gesto de Renzi hacia Tsipras, que le regaló una corbata para “cuando Grecia salga de la crisis”.

Hollande por su parte dijo que respetaba el voto de los ciudadanos griegos para elegir a Syriza y dijo que la austeridad se ve ya como algo insoportable. No obstante las buenas maneras de los líderes europeos se vieron empañadas por la decisión del BCE que en un primer momento anunció que cortaría el grifo de liquidez a Grecia y que solo concederá 60.000 millones en créditos para casos extremos. La quita no se ve en el horizonte.

A finales de la semana pasada se conocía la noticia de que Tsipras encomendaba al banco Lazard el destino del asesoramiento de las negociaciones sobre la deuda griega. Esta firma sopesaba el poder llegara a barajar una quita del 50% sobre la deuda griega, que hay que recordar que asciende al montante de 315.000 millones de euros, alrededor del 175% de su PIB. En función de ese plan serían en torno a 100.000 millones lo que pretendían negociar.

El BCE somete a los bancos griegos a un ultimátum

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido levantar la exención actual de los requisitos mínimos de calificación crediticia de los instrumentos negociables emitidos o garantizados por la República Helénica. De esta forma, la institución que preside el italiano Mario Draghi lanza un mensaje a Atenas para que acepte las condiciones del rescate, que vence el 28 de febrero, lo que le abriría las puertas de la financiación.

Básicamente, el BCE lo que hace es cerrar el grifo a los bancos griegos. Estos pueden recurrir al banco central de Grecia para financiarse. Pero, la jugada del eurobanco obliga a Atenas a buscar un nuevo acuerdo con Bruselas y el BCE para prorrogar la financiación.

Los instrumentos de deuda que estaban suspendidos permitían a los bancos griegos financiarse en el Eurosistema a pesar de que no cumplían las condiciones de calificación crediticia. "La decisión del Consejo de Gobierno se basa en el hecho de que en este momento no es posible asumir una conclusión exitosa de la revisión del programa y está en línea con las normas del Eurosistema existentes", señala en el comunicado emitido por el BCE.