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ARTE

La Biblioteca Nacional completa los tres tomos de Las vidas de artistas

Por Natalia Méndez AparicioTiempo de lectura2 min
Cultura20-12-2014

A muchos les gusta hacer pequeñas anotaciones en los libros y eso le sucedía a El Greco. La Fundación El Greco ha donado el segundo tomo de la obra Las vidas de artistas, de Giorgio Vasari, a la Biblioteca Nacional. De esta manera, la institución dispone a partir de ahora de la obra completa, formada por tres tomos.

Este libro, por el que se ha pagado 300.000 euros a los propietarios, hijos del historiador y director del Museo del Prado Xavier de Salas, cuenta con las anotaciones de El Greco, que aportan más información a cerca de lo que pensaba de otros artistas contemporáneos. Además, de los apuntes que pudo tomar en él El Greco, también hay anotaciones del pintor Federico Zuccaro y Luis Tristán, discípulo de El Greco. La directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, ha anunciado que los escritos se digitalizarán en los próximos meses, junto a Vitruvio y los términos de la arquitectura. Este último volumen también cuenta con anotaciones del artista cretense. El segundo tomo adquirido por la Biblioteca Nacional es la manera más idónea de dar fin al cuarto centenario de la muerte del artista, como ha señalado Gregorio Marañón, presidente de la Fundación El Greco. El ejemplar que se ha donado de Las vidas de artistas pertenece a la segunda edición de 1568. En un principio, la obra fue propiedad de Federico Zuccaro, quien en 1586 se la regaló a El Greco. Años más tarde, pasó a manos de su discípulo Luis Tristán. El libro luego formó parte de la colección de un convento madrileño. No se conocen más datos sobre su paradero hasta 1966, año en el que Xavier de Salas lo compra en un mercado de Londres. Los herederos del ejemplar lo subastaron en la sala Chrsitie’s. Las anotaciones de El Greco muestran la admiración del artista por la obra de Tintoretto y Tiziano, además de su “relación de amor y odio con Miguel Ángel”, como ha explicado Fernando Marías, experto en el trabajo del artista cretense. Y es que El Greco consideraba que su pintura era más naturalista, que la del artista italiano. De entre las diversas conclusiones que se pueden extraer de la lectura de las anotaciones destaca que El Greco se consideraba un heredero del mundo clásico, pero se define como un artista moderno.