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INFORME MSF

52 millones de refugiados en busca de una esperanza

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
Sociedad03-12-2014

52 millones de personas. Podría ser cualquier cifra, pero es la de la tristeza, congoja o intranquilidad. Más de 50 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares por diversas razones. El dato, aportado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), es aún más preocupante cuando se averigua que es la primera vez que es tan elevado desde la Segunda Guerra Mundial.

La organización de ayuda humanitaria, Médicos Sin Fronteras (MSF), ha elaborado un informe anual en el que publica las escandalosas cifras. En el documento denuncia la impasibilidad de la comunidad internacional, que gira la cara ante las crisis de numerosos países que parecen haberse olvidado. A ello le añade que no cuenta con los recursos necesarios para la ayuda humanitaria y, en muchas ocasiones, son ineficaces. En especial, los países peor parados son aquellos en los que están en conflicto como Siria, Irak, Sudán del Sur, Somalia o la República Democrática del Congo. Batallas que se están librando y nadie mueve un hilo por aportar su grano de arena. Estos territorios, a los que añade Níger, Haití, Zimbabue o República Centroafricana, no tienen cobertura sanitaria y, por tanto, las epidemias –como el sarampión- que se pueden curar fácilmente, no logran tener una rápida solución. Son los problemas respecto a los más desarrollados, respecto a ese “primer mundo”. A pesar de las desalentadoras cifras, nada indica que 2015 vaya a ser mejor. Uno de los problemas a los que se enfrentan los cooperantes es el miedo a ser secuestrado o atacado, ya que cada vez sucede más debido a las débiles estructuras de los gobiernos. Estos ejecutivos son en muchas ocasiones corruptos, lo que dificulta aún más su tarea y el objetivo de repartir la ayuda humanitaria en las zonas más necesitadas. 16,7 millones de personas que se han visto obligados a abandonar su población como consecuencia de las guerras, persecuciones políticas o revoluciones, lo que ahora les convierte en refugiados. Los motivos para estos y los 33,3 millones de desplazados son los mismos, solo que los últimos buscan cobijo dentro de sus fronteras. Una diferencia abismal si se compara con los migrantes, que son aquellos que buscan otro lugar para vivir de manera voluntaria. Sin ir más lejos, este martes la ONU anunció que suspendía los envíos de ayuda humanitaria a 1,7 millones de sirios en Líbano, Turquía, Jordania y Egipto durante el próximo mes. Un golpe muy bajo para más de tres millones de sirios que han debido abandonar su país y otros seis millones que se han desplazado a otra zona siria fuera del foco de la guerra. La noticia se debe a que el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) ha agotado sus fondos y, por tanto, no podrá hacer frente a los bonos de ayuda que repartía cada semana. Necesitaría 64 millones de dólares para este mes. A través de un documental llamado “Éxodos”, MSF denuncia la situación que padecen millones de personas actualmente. Muchas de estas viven en un campo de refugiados, en un edificio destartalado o sin techo. Donde pueden. En un recorrido a través de tres historias diferentes, MSF cuenta la crueldad de la guerra en Siria -donde más de tres millones de personas han abandonado el país-, el conflicto de Sudán del Sur -que ya de por sí tenía una población que necesitaba ayuda urgente- y el tesón de los centroamericanos que huyen de la pobreza hacia Estados Unidos.