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FAMILIA

El Sínodo valora aspectos positivos en las parejas homosexuales

Por Marina BurónTiempo de lectura3 min
Sociedad14-10-2014

El Sínodo de la familia, celebrado el pasado lunes en El Vaticano, abarca temas como las uniones homosexuales y las parejas de hecho. A los matrimonios civiles se les ha reconocido su derecho a comulgar, eso sí, después de un camino penitencial supervisado por un obispo. En cuanto a las familias homosexuales, el mismo papa ha declarado “¿quién soy yo para juzgar?” y el Sínodo ha reconocido que “tienen muchas dotes y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana”. El informe de Peter Erdö se divide en dos partes, una en la que trata todos los temas de matrimonios y parejas, sean civiles o religiosos, y otra en la que trata de aumentar el protagonismo en las familias y las actividades espirituales de diócesis y parroquias.

La III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos, más conocido como el Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia, se celebra este año del 5 al 19 de octubre en la Ciudad del Vaticano. El documento de 14 páginas presentado el pasado lunes en dicha reunión, recoge algunos aspectos importantes sobre las convivencias estables, las parejas homosexuales, los divorciados de matrimonios civiles y la transformación de la praxis pastoral en perspectiva familiar. Peter Erdö, cardenal, refleja en su informe el clima del debate de los 253 participantes en las sesiones plenarias en la primera semana. La segunda semana se divide en diez grupos de trabajo (en inglés, italiano, francés y español) hasta elaborar un documento final que sepa orientar la reflexión en las diócesis y parroquias hasta la celebración del Sínodo Ordinario sobre “Vocación y misión de la familia”, del 4 al 25 de octubre de 2015. El informe presentado por el cardenal se divide en dos grandes partes, la primera trata sobre los aspectos positivos de las parejas de hecho, matrimonios y divorciados civiles…etc. Y la segunda parte trata de aumentar el protagonismo de los matrimonios maduros en la ayuda de reforzar los matrimonios en crisis y las actividades espirituales de diócesis y parroquias, mientras también se potencia el testimonio cristiano de familias enteras. Respecto a las convivencias estables, el documento afirma que en pocas ocasiones terminan en matrimonios civiles y religiosos debido a la “precariedad laboral, que a veces es una verdadera pesadilla, una fiscalidad demasiado pesada que no anima a los jóvenes al matrimonio”, que las bodas son demasiado caras en diversas culturas… etc. Sin olvidar que otro factor de inestabilidad son “la fragilidad afectiva y la afectividad narcisista” que llevan a quedarse “en los primeros estadios de la vida emotiva y sexual”. El informe aconseja que lo mejor es tomar todas esas situaciones como una serie de etapas que hay que pasar para encaminar un trecho hacia una posible mejora. En lo referente a los divorciados de matrimonios civiles, la reunión llegó a un unánime acuerdo en que se les debe tratar con respeto evitando palabras y actitudes con los que puedan sentirse discriminados. Respecto a la actividad de comulgar, los obispos han llegado a la conclusión de que no es correcto privarles de tal derecho, eso sí, después de iniciar un camino penitencial supervisado por un obispo. “Las uniones homosexuales tienen muchas dotes y cualidades que pueden ofrecer a la comunidad cristiana”, ha reconocido el Sínodo. Aunque todavía no hay un acuerdo en considerar sus uniones legales como matrimonio, se les reconocen varios valores positivos. “Sin negar los problemas morales de las uniones homosexuales, reconoce que hay casos en que la ayuda mutua, incluso hasta el sacrificio, constituye un apoyo precioso para la vida de los miembros de la pareja”, según el informe, al mismo tiempo que añade la necesidad de acoger y cuidar a los niños que viven con parejas del mismo sexo. Por último, aunque no por ello menos importante, la decisión más novedosa del Sínodo es “la necesidad de transformar toda la praxis pastoral en perspectiva familiar, superando las ópticas individualistas que todavía la caracterizan”. Esto es “renovar la formación de los sacerdotes y otros agentes pastorales con mayor participación de las familias y dar mayor protagonismo al testimonio de las familias dentro de la comunidad”.